Mar
09

El pinchazo

opiniondesdelagradaÁngel Orte | www.granadacfweb.com

En el argot callejero podemos percibir como pinchazo al tacto con un objeto punzante que puede provoca un leve dolor en el sujeto el cual hace que éste ande con cautela para no sentir la misma sensación, de mínimo sobresalto. Sin embargo también podemos encontrar varias acepciones para la palabra pinchazo, dos de ellas las encontramos en el mundo del deporte y que son en las que nos vamos a centrar hoy.

En primer lugar entendemos como pinchazo a un dolor de considerables dimensiones en ciertos músculos lo que hace que el deportista se resienta y no pueda competir al 100% de sus posibilidades, uno de los motivos por los que este Granada, el equipo del ascenso, el aspirante a todo, se está viendo resentido durante gran parte de la temporada, a buen entendedor pocas palabras bastan, quien se refiere a pinchazos está hablando de lesiones que han mermado mucho al conjunto del ,hasta ahora preparador Álvarez Tomé. A los hechos me remito de que dos pilares fundamentales de este equipo que han ido de menos a más como son Javi Casares o Jonathan Granada por las malditas lesiones no han podido disputar todos los minutos que ellos o incluso los aficionados hubiésemos querido. Estoy totalmente convencido de que estos dos futbolistas, por ejemplo, sufren domingo tras domingo durante los encuentros y mientras sus compañeros se dejan la piel por cada balón en liza, o al menos casi todos. Estoy también convencido de que el bueno de Javi con su explosividad lo ve todo con impotencia desde la grada, o ahora que parece ser está totalmente recuperado, desde el banquillo, al igual que el carácter del norte de Jhonny Granada le hará pensar muchas veces el por qué del pasotismo de ciertos compañeros para hacerse con el centro del campo, algo fundamental en esto que llamamos fútbol y que mueve tal cantidad de dinero y tales masas.

Hay un refrán también muy consumado entre la gente que reza “Dios le da pan a quien no tiene dientes”, y con esto quiero referirme a ciertos futbolistas que parecen estar descontentos por su situación en una categoría que “según ellos” no les corresponde pero que sin duda alguna y visto lo visto hasta ahora, quizás hasta la Segunda B les venga grandes y, por supuesto, ya ni hablar de vestir esa camiseta con tantos años de historia con la que no están siendo respetuosos, ni con ella ni con la gente que la respalda y con la que alguno que otro parece ser que se cree con derecho hasta de recriminarles cosas después de caer derrotado.

Ahora bien, para proseguir con la segunda acepción de pinchazo hace falta haber asimilado bien la primera anteriormente  expuesta. Entenderemos como pinchazo a la derrota de un deportista o colectivo, algo que ya no se puede permitir más el Granada. Como decíamos en otros artículos semanas atrás, el cupo de pinchazos se cubrió con la derrota en Lucena, y ahora nos ha llegado otro varapalo con la derrota en Sangonera. Algo falla, y si hay futbolistas que “se sienten” con pinchazos para jugar, que no lo hagan, si el mister cree que sufren de esos pinchazos, que los siente en la grada y si éste no es capaz de ello, como bien se está viendo durante la temporada, que coja las maletas y se marche. Quedan diez jornadas, estamos a cuatro del primero y con un Real Jaén que viene apretando por detrás. Es la hora de un revulsivo que nos haga evitar más pinchazos, si no llega, el cuchillo pinchará una y otra vez, hasta que nos haga pegar con nuestros huesos en otro duro verano pensando en como confeccionar una plantilla para “arrasar” otra vez en esta 2ªB.

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