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Los de Simeone tenían dos oportunidades para lograr un punto: perdieron la primera

Última jornada y aún muchas cosas por decir. El Atlético de Madrid, vigente campeón de Liga hasta que el Barça le arrebató los honores en el Vicente Calderón, tiene aún la asignatura pendiente de cerrar su participación directa en la Liga de Campeones el próximo curso. Amenaza el Valencia, que tiene la obligación de ganar en Almería para confirmar su cuarta plaza y soñar con la tercera. Nadie puede dormirse.

Disponían los rojiblancos de dos oportunidades para contraer matrimonio con el tercer puesto de la Liga y desaprovecharon la primera. Fue en el Calderón. La excusa: el Barça no quería esperar a la última jornada para proclamarse campeón. Lo cierto es que Simeone tampoco pudo llevarse los tres puntos del Ciudad de Valencia ante el Levante de Alcaraz, y tampoco lo hizo ante el Athletic de Bilbao, en un nuevo empate cedido en la ribera del Manzanares. Tres partidos sin ganar, en resumidas cuentas.

Una mala racha que podría servir para terminar con una sonrisa el curso. Un punto podría servir tanto al Atlético como al Granada para cumplir sus objetivos, aunque son los locales los que no deberían especular, pese a la posibilidad de salvarse incluso perdiendo. El Atlético se conjuró el miércoles con un asado de fraternización después del entrenamiento en el restaurante Las Tablas del Cerro del Espino. Conscientes de la necesidad, pero sin pinturas de guerra.

No presentará el Atlético más bajas que la pequeña duda de Mario Mandzukic, quien con un traumatismo en su rodilla izquierda no ha completado los últimos entrenamientos. Se confía en que pueda jugar en Granada pero los planes de Simeone lo dejan, de momento, en el banquillo. Allí podría sentarse con Fernando Torres, pues es Raúl García el que ha ensayado como titular junto a Antoine Griezmann, el mejor atlético esta temporada.

En el entorno del club madrileño preocupa el estado de la plantilla en esta recta final. Los síntomas de agotamiento ofrecidos en el Bernabéu en Liga de Campeones han terminado por constatarse. En los últimos tres partidos, el Atlético ha estado por debajo de su media en cuanto a distancia recorrida. Ya lo dijo Simeone: “No podemos permitirnos que alguien no corra; en cuanto alguno de nuestros jugadores deje de correr, perdemos”.

Otro de los problemas que arrastra el Atlético en las últimas jornadas es su falta de profundidad, un rasgo del equipo con el que Simeone carga desde que se hizo responsable del equipo y que ha intentado paliar con ambos laterales y con la velocidad de futbolistas como Diego Costa o el propio Griezmann. Porque el argentino, de lo que no va a renegar, es de su intención de ser un equipo corto, sólido, de poca distancia entre sus líneas. Acumula un registro pobre de tres goles en los últimos cuatro partidos de Liga, dos de ellos con la firma de Fernando Torres, a quien el Cholo prefiere en los segundos tiempos con el rival cansado.

La historia refleja, eso sí, que Simeone no pierde en la última jornada de Liga como entrenador del Atlético de Madrid. Los últimos tres ejercicios los ha cerrado con una victoria por la mínima en El Madrigal que mandó a Segunda al Villarreal, otra victoria en la Romareda que también terminó por condenar al Zaragoza, y un glorioso empate a uno en el Camp Nou que le dio el título.

En Granada, el Atlético podría optar por un partido de desgaste en el que sobre todo, no quiere verse abajo en el marcador. Su primera intención, pragmática, será frenar el impulso local. Simeone es consciente del poder del que dispone y sabe que 90 minutos son suficientes para un balón al espacio a Griezmann, para un buen remate fruto de la estrategia o para una segunda jugada. En la segunda parte, el “comodín Torres” tendrá su momento.

Los de Sandoval deben rebajar la euforia por la goleada en Anoeta y reunir la concentración necesaria para controlar a su rival. El menor despiste puede significar un gol letal. Aprovechar el bajón en la zona central del Atlético–centrales y mediocentros- puede dar la victoria soñada. Hacer que los atléticos pierdan la tercera plaza es un reto mayúsculo por todo lo que ello implica en la preparación de la próxima campaña en el seno rojiblanco. La piel del indio siempre fue cara.

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