El Granada afronta un partido vital para sus aspiraciones en el que tendrá que enfrentarse a un rival directo sin los tres fichajes más importantes del mercado invernal: Wakaso, Adrián Ramos y Héctor

Ya no hay más opciones. El Granada ha malgastado demasiadas bolas de juego y ha dejado escapar un gran número de sets, por lo que ahora se encuentra contra las cuerdas peleando para no ceder el último punto, esa bola de partido que mande al equipo a Segunda División sin remedio alguno.

Fuera de casa los nazaríes aumentan aún más sus carencias, y sin Wakaso, Ramos ni Héctor, el equipo tendrá que luchar por la victoria sin los tres estandartes del cambio producido en la actitud desde que se cerrase la ventana invernal de traspasos. Es bola de partido y sirve el Sporting de Gijón.

Si bien es cierto que lo vital es mirar hacia los equipos de arriba en lugar de centrarse en los de abajo, una derrota colocaría a los de Alcaraz en la penúltima posición de la tabla, mientras que una victoria no serviría para salir de la zona de descenso, ya que el Leganés se encuentra a seis puntos de distancia. Por lo tanto, una victoria podría no servir de nada, ya que abrir hueco con el resto de rivales del descenso es inútil siempre que los de la zona segura no caigan derrotados.

Sin embargo, la derrota podría alejar aún más el objetivo de la permanencia y situarlo en unos nueve puntos casi oníricos dada la racha como visitante de un conjunto que aún no conoce la victoria fuera de Los Cármenes. Volver del Molinón sin sumar puntos significaría poner a un nuevo rival por delante en la lucha por la salvación y hundirse aún más en la tabla, además del tremendo golpe a nivel anímico tanto para jugadores como para afición.

El encuentro está declarado como final, y las condiciones no podrían ser menos favorables. Adrián Ramos, la gran esperanza en ataque, no podrá jugar tras lesionarse en el encuentro anterior; Wakaso, sancionado, tampoco podrá aportar equilibrio defensivo al equipo; por último, Héctor no estará en el carril izquierdo para sumar garra y corazón al juego de un Granada en el que se ha vuelto imprescindible.

El juego y el set se han perdido y ahora el Granada debe remontar la situación, empezando por ganar a un rival directo fuera de casa, si quiere evitar perder el partido de la Primera División. El Sporting se encuentra al servicio, en las manos de los nazaríes está lograr salvar el matchpoint y seguir peleando.