Derrota que deja en total evidencia a un Granada que se adelantó y no fue capaz de resistir el tímido asedio local. No le hicieron falta ni diez minutos a los de Rubí para anotar tres goles a un Ochoa estelar que salvó al equipo de una goleada bochornosa. Se pierden algo más que tres puntos. Babin cumplió con la “ley del ex”

El Granada viajó a Gijón con la obligatoriedad de vencer, a pesar de no haber sumado ningún triunfo lejos de Los Cármenes. No habría mayor esperanza de permanencia con ningún resultado que no comportase traer los tres puntos de Asturias. En el once, de circunstancias, que planteó Lucas Alcaraz aparecían nombres como Angban o Boga –en este caso como “falso nueve”-, lo que de primeras pudo confundir a la zaga local. En busca de movilidad, Boga actuó como punta ante la baja de Adrián Ramos. Sorprendió, aunque bastante menos, la titularidad de Carlos Castro en el once sportinguista.

Arrollador y frenético fue el inicio del encuentro. De la primera media hora, un cuarto de la misma fue para cada equipo. Los rojiblancos comenzaron con la portería de Mariño entre ceja y ceja, encontrando huecos a espaldas de los laterales. Cuenca y Dimitri Foulquier protagonizaron las primeras internadas de los de Alcaraz. Cuenca probó las manos del portero local con un disparo lejano que atrapó Mariño sin problemas. Tras un rechace, pocos minutos después, Pereira obligó al portero a realizar una soberbia estirada para evitar que el Granada se adelantara. A la salida del córner, llegó el aviso más claro del Granada en la primera mitad. Ingason remató a gol un buen centro de Pereira. Sin embargo, lo hizo apoyándose claramente en el rival, por lo que el árbitro anuló el tanto. Con el dominio absoluto de los de negro, Cuenca y Carcela volvieron a disparar desde fuera del área, pero fueron intentos muy centrados que no exigieron al meta.

Pasado el primer cuarto de hora, el partido se convirtió en un correcalles que animó a los locales a desperezarse y sacudirse la presión del Granada. Fue entonces cuando el portero mexicano se erigió en bastión del equipo granadino. En un remate del ex nazarí, Babin, Ochoa voló para despejar el balón. Poco después, y de nuevo tras una pérdida de los centrocampistas visitantes, Carlos Castro se quedó en un mano a mano con Ochoa. El portero ganó el duelo y volvió a salvar a los suyos. Todo el peligro cayó del lado local, notándose los nervios en la zaga granadinista. Claro ejemplo, un córner botado por los nazaríes, acabó con un saque en largo de Mariño y un disparo alto de Burgui. El Sporting encontraba ocasiones sin apenas buscarlas. El gol local se hacía de rogar gracias a una nueva intervención del guardameta mexicano. Carmona se escoró y disparó potentemente cuando todos esperaban el centro al corazón del área. Poco después, fue el palo el que respondió para evitar el primer gol del Sporting, en un nuevo acercamiento por la banda derecha. El Granada había perdido presencia en el campo sportinguista hasta que un centro de Carcela dejó a Boga literalmente solo en el área. Remató mal, quizá porque la jugada parecía un fuera de juego en toda regla. Ante la perplejidad de defensores y los propios rojiblancos, el línea acertó al no levantar el banderín y el Granada dejó pasara la última jugada del primer tiempo.

Más tranquilo comenzó el segundo acto. El Granada recuperó la compostura, ante un Sporting relajado en demasía. Sin apretar demasiado arriba, el equipo de Alcaraz llegó con insistencia a los alrededores del área. Tras sacar sin éxito varios balones parados, llegó el premio para los que más amasaron el balón en esos primeros compases de segunda parte. En el minuto seis desde el receso, Ingason aprovechó cierta pasividad en la zaga local para poner el 0-1. Se lanzó al suelo para rebañar un centro que parecía no tener peligro y lo introdujo en la portería de Mariño.

A partir del tanto, el Sporting se vino arriba y encerró a un Granada relajado por la ventaja. Los huecos se iban a abrir en el esquema de los de Rubí, y jugadores como Carcela, Cuenca o Foulquier iban a aprovechar la ansiedad local para galopar a la contra. Precisamente el marroquí tuvo la mejor, en una internada que dejó a varios rivales en el suelo. Se perdió en el individualismo y la jugada acabó sin peligro alguno. Se cumplía la hora de partido cuando el empuje del Sporting iba a poner la igualdad en el marcador. Los tres centrales quedaron retratados en un pase en largo que les superó y dejó a dos jugadores locales en un mano a mano con Ochoa. Traoré se encargó de empujarla con alguna que otra dificultad y todo comenzaba de nuevo. El tanto animó a la afición local y empequeñeció a los de Alcaraz, que se desdibujaron totalmente. Y llegó lo que todos presagiaban. El fútbol, caprichoso de nuevo, recompensó la reacción local con un gol de cabeza lleno de garra y nostalgia. Era Babin el que, pidiendo perdón, daba la vuelta al marcador. El Granada se había dejado un 0-1 en solo cuatro minutos.

Con prisas, a lo loco y sin salvavidas, se marchó el Granada a buscar de nuevo un empate a dos que podría apretar los minutos finales del choque. Y claro, no se puede pasar de poco a todo. Los rojiblancos perdieron el esférico y tres jugadores del Sporting corrieron sin oposición hacia la portería. Carmona empujaba el balón y el tercero era definitorio. Con el Granada K.O. pudo llegar uno más, otro balón en el saco de un Ochoa indefenso al que poco se puede reprochar. El cuarto gol, de Traoré, fue anulado por posición ilegal. Había tiempo, pero no razones. Lo del tiempo, fácilmente demostrable –el Sporting anotó tres en algo más de cinco minutos-. Lo de la ausencia de razones, también. No por nada el Granada no tenía victorias a domicilio en su haber. Burgui, uno de los jugadores más incisivos del conjunto local, se encontró con Ochoa tras superar con facilidad a Foulquier. La ambición del ex jugador del Real Madrid Castilla y Espanyol no acabó ahí, sino que provocó un claro penalti que el árbitro indicó sin duda alguna. Se encargó de ejecutarlo Lacina Traoré, pegado al poste y con fuerza. Pero Ochoa dejó una de las paradas de la jornada, lanzándose con determinación al lado correcto y evitando el 4-1. Los minutos pasaron, con la dolorosa sensación de que el cuarto gol no llegaba por dejadez y que el equipo nazarí no estaba ni cerca de recortar distancias para maquillar la derrota. Ya en el añadido, Kravets recibió en posición legal y, tras regatear a Mariño, anotó el gol. El asistente de Estrada Fernández sin embargó anuló el tanto por fuera de juego. Poco reprochable, pues el “no gol” quedó en una mera anécdota. Con el pitido final y el definitivo 3-1, el Granada perdió el partido, la posición en la tabla a favor de los de Rubí y prácticamente todas las esperanzas de permanencia. El Barcelona espera ya en el horizonte. Superados e impotentes, no queda más que la sensación de que el Granada está ya perdido.

FICHA TÉCNICA

Real Sporting: Mariño; Douglas, Babin, Meré, Canella; Mikel Vesga, Carmona, Sergio Álvarez, Víctor Rodríguez (Traoré, 56´) Burgui (Isma López, 85´); y Carlos Castro (Ndi, 80´).

Granada CF: Ochoa; Saunier, Ingason, Gastón Silva; Foulquier, Angban (Samper, 76´), Uche, Cuenca (Kravets, 67´); Carcela, Boga (Aly Mallé, 76´) y Pereira.

Árbitro: Estrada Fernández. Amonestó a Angban, Douglas, Ingason, Aly Mallé.

Goles: 0-1, Ingason (51´); 1-1, Traoré (60´); 2-1, Babin (64´); 3-1, Carmona (67´).

Foto: LaLiga