El ya exentrenador rojiblanco llegó a alcanzar la novena posición durante su segunda etapa al mando del equipo, algo que contrasta con la situación actual, donde el club se encuentra al borde del descenso a Segunda División

En 1995 iniciaba su carrera como entrenador profesional Lucas Alcaraz. El granadino lo hacía tomando el banquillo del equipo de su ciudad, el Granada CF, club que acabaría marcando de forma indeleble su carrera, para bien o para mal. De este modo, el técnico comenzaba su primera etapa al mando del conjunto rojiblanco, que terminaría por extenderse durante tres temporadas.

Tras pasar por Recreativo de Huelva – en dos ocasiones -, Racing de Santander, Xerez, Murcia, Córdoba, Almería y Aris Salónica, Alcaraz regresó al Granada en 2013, dando inicio así a su segunda etapa. El entrenador llegó con el equipo a dos puntos del descenso y logró salvarlo con una jornada de antelación, continuando en el cargo la temporada siguiente. Durante ese curso, el conjunto nazarí llegó a alcanzar el noveno puesto de la tabla en el ecuador liguero, pero una larga racha de encuentros sin conocer la victoria llevó al equipo a volver a luchar para evitar caer a Segunda División. Pese a conseguir una nueva permanencia, Lucas Alcaraz presentó su dimisión al entonces presidente, Quique Pina.

La tercera y última – por ahora – etapa del míster en el banquillo del Granada comenzó en el curso actual, tras sustituir a Paco Jémez en la octava jornada de Liga. Disputó un total de 24 encuentros en la competición doméstica, en los que cosechó cuatro victorias, seis empates y catorce derrotas, además de una victoria y otra derrota más en Copa del Rey ante Osasuna.

Así, Lucas Alcaraz es destituido por el club tras más de 180 encuentros a sus espaldas dirigiendo al conjunto nazarí. Una última etapa que culmina con el equipo penúltimo, a siete puntos de la permanencia con el mismo número de jornadas restantes.

Foto: Helena Callejón

 

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