El Cádiz de Pina y Cordero. El Granada de Pina y Cordero. Con más de una similitud en su trayectoria reciente, es poco menos que imposible no acordarse del Granada de Fabri al ver al Cádiz de Cervera. No por juego, no por colores, no por estadio, no por afición… Y es que en todo ello existe una diferencia abismal entre el club de la “Tacita de Plata” y la entidad de la ciudad de la Alhambra. Uno se acuerda por la situación en la que se encuentran ahora mismo y la situación en la que se encontraban hace algo más de un año. De Santo Domingo de Alcorcón al Martínez Valero, el granadinismo vivió un sueño altamente quimérico, el de pasar en dos años consecutivos desde el fútbol no profesional a jugar en los mejores estadios de España. El Cádiz tomó el testigo -antes lo hizo el Eibar- y comenzó a escribir una historia llena de similitudes. De Alicante, donde el denostado Güiza limpió su imagen para con la afición cadista, hasta, quizá su propio Elx, sito en Tenerife, Getafe, Huesca…

El paralelismo se acentúa por que en ambas historias encontramos personajes comunes, con el mismo nombre y apellido pero bajo distinto escudo. Pina coqueteó desde pronto con el Cádiz CF y, cuando se completó su salida del club rojiblanco, se sentó en el Carranza con plena libertad deportiva, sin ningún intermediario en su nombre y con el deseo de repetir encuentro con la fortuna. De repetir ascenso a Primera. Anoche, en frente precisamente del club ilicitano, el Cádiz confirmó su presencia en los Playoffs de Ascenso a Primera. De ascendido a revelación, de revelación a confirmación y de esta a “coco”, porque en cuatro partidos, el Cádiz tiene opciones reales de plantarse en Primera. ¿Les suena? El Granada, con una trayectoria diferente en racha y puntos, también siguió esos pasos para terminar en un recorte donde Ighalo pareció parar el tiempo. 

A esta opinión la he titulado “Verlos o sufrirlos”. Pero, ¿a quién? ¿A Pina? ¿A su inseparable compañero, Cordero? No. Y quizá peque un poco de ventajista o de oportunista al echar la vista atrás a los pasados veranos. A esas decisiones deportivas que muchos pasaron por alto y que ahora se tornan ironías. El Granada descendió a la Segunda División y podría enfrentarse con el Cádiz. O no, si este completa su gesta y devuelve al Carranza las noches de fútbol en Primera. En el equipo gaditano podemos encontrarnos con descartes o jóvenes valores que el Granada dejó volar a Cádiz. Jugadores que han sido y son fundamentales en el esquema de Cervera y que se han revelado como jugadores más que contrastados para Segunda y, seguro, como solventes para Primera. Hablo de los Ortuño, Aridane, Álvaro García o Brian Oliván.

El caso de Ortuño es el que menos lamento, pues el delantero centro tuvo oportunidades en un Granada algo gris. No resultó a pesar de que gozó de los minutos que un debutante precisa. Quizá no estuvo en el momento y lugar preciso, no se encontró acompañado por una plantilla a su disposición y su idilio con el gol no llegó. En Cádiz, de nuevo en una categoría que se le da fenomenal, se ha vuelto a destapar como un ariete duro, de los que incomodan y meten los goles de un nueve. El de cabeza, el de rebote, el que empujas, el que te cocinas tú sólo,… Cuánto hemos necesitado a un jugador así en la plantilla rojiblanca.

Álvaro García también es un referente en Cádiz, tras varias temporadas en el club y gozando de titularidad, de confianza. Su velocidad y su regate levanta a los espectadores del Carranza en sus arrancadas. Su progresión ha sido espectacular, dominando en Segunda B y no notando en demasía el cambio a la categoría de plata. Un extremo al uso, sin miedo a la hora de encarar y con gol. De nuevo, un jugador que podría haber explotado a la sombra de la Alhambra y no en Cádiz. Tampoco se vislumbró con demasiada certeza que su juego llegara a tan alto nivel, pero uno no puede evitar imaginarse una mejora sustancial en la plantilla nazarí si esta contara con un jugador de sus características.

Aridane y Brian son los últimos en llegar al Carranza gracias al puente con Los Cármenes. El central es una de las mayores oportunidades perdidas del Granada en los últimos años. Un jugador que ha crecido de una manera brutal desde que aterrizó en Cádiz. Fichó por el Granada tras varias temporadas destacando en la Segunda B. Ese central robusto llegó como un desconocido y se marchó pocas horas después, en una cesión al Cádiz. En Segunda B demostró que la categoría ya se le quedaba pequeña, pero sí que el salto a la Primera División podría quedarle grande. Su mejor opción era volver a Cádiz y el Granada no fue obstáculo. Ahora se ha convertido en uno de los mejores centrales de Segunda. Permítanme que me pregunte constantemente si el nivel de Aridane está muy lejos del mostrado por los zagueros rojiblancos de esta nefasta temporada.

Brian es ese carrilero que defiende con solvencia, ataca con la inteligencia de un perro viejo que sabe cuándo debe sumarse al ataque, sube con la velocidad y el fondo que su juventud le confiere y encima tiene un excelente golpeo de balón. Enamoró a los que acudieron a verlo con la elástica del Granada B y muchos, entre los que me encontré, se ilusionaron al verlo integrado en la primera plantilla el pasado mes de agosto. No duró mucho y no jugaría en Primera, sino en Segunda con el Cádiz. Ha gozado de la titularidad en los momentos de mayor exigencia e importancia. Y ahora está a un paso de subir a Primera, la misma que se le negó como rojiblanco. El Cádiz tendrá la posibilidad de comprar al jugador a un precio irrisorio si tenemos en cuenta el crecimiento del jugador y su talento latente. En el costado zurdo de la zaga hemos visto estos años a Gabriel Silva, a Gastón, a Tabanou, a Biraghi… ¿Por qué no a Brian Oliván? 

El Cádiz subirá a Primera y nos tocará ver a esos jugadores por la televisión en lugar de animarlos cada dos domingos en el Nuevo Los Cármenes. O peor. El Cádiz caerá en el Playoff y nos tocará sufrirlos jornada a jornada. Más aún cuando Granada y Cádiz se crucen en el largo peregrinaje de 42 jornadas.

Táchenme de oportunista sin pudor alguno. Puede que lo sea y créanme si les digo que lo siento. Pero pienso en sus nombres y su rendimiento este año. Los sumo a los nombres de Rubén Pérez, Machís,… Y afirmo, convencido, que buscamos en la lejanía y en un mercado exótico y excéntrico lo que pudimos tener en casa. Que estos jugadores mejoran o al menos no son peores que los Atzili, Ponce, Tabanou, Kone y Gabriel Silva que han defendido el escudo granadinista esta campaña. Ojo, el fútbol no es una ciencia exacta y quizá su rendimiento en el Ramón de Carranza nunca hubiese llegado con los jugadores a las órdenes de Jémez, Alcaraz o Adams. Pero, ahora que toca pensar en una reconstrucción en clave de plata, es irónico ver a estos jugadores como joyas de la categoría. Con Pina, pero no como rojiblancos.

Foto: LaLiga