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La visita a Vallecas se traduce en sinónimo de grandes sensaciones a final de temporada, consiguiendo los objetivos fijados por el club granadinista. Los resultados evidencian un campo maldito aunque la clasificación cuando acaba la competición confirma la alegría nazarí en la última época dorada del club

Durante las últimas ocho temporadas, la rivalidad entre vallecanos y andaluces se ha convertido en un duelo típico de cada curso, entre clubes amparados bajo los mismos objetivos y aspiraciones de cada temporada, tras siete años de envites prácticamente consecutivos compitiendo en idéntica categoría. Exceptuando la 2016/2017 donde los madrileños se situaban en la Liga 1|2|3 y los nazaríes firmaban una campaña francamente desastrosa en Primera División.

La visita a Vallecas no invita al optimismo por las matemáticas, solo una victoria de los andaluces en las últimas siete campañas, cuando el Granada CF consiguió asaltar el estadio del mítico barrio del sur madrileño en 2013. En cambio, los resultados numéricos han sido muy distantes a las sensaciones finales y es que el castizo estadio madrileño genera un místico talismán para el granadinismo, debido a que tras continuas visitas al ruedo vallecano, el conjunto granadinista siempre acabó consiguiendo el objetivo marcado.

En la temporada 2010/2011 los nazaríes volvían a Segunda División tras años dramáticos en el desierto futbolístico y se desplazaban a Madrid para empezar a soñar con volver a la élite del fútbol español ante una entidad que ya acariciaba la categoría soñada, el partido finalizó con un empate que dejó buen sabor de boca a ambos. Finalmente vallecanos y granadinistas acabarían consumando el retorno a la Primera División.

Un año después, el destino depararía un choque crucial en la jornada 38 de liga en Vallecas, entre dos entidades que veían como el descenso los ahogaría aunque la mayor de las fortunas se aliaría con ambos, tras unos últimos minutos frenéticos donde el otro “Tamudazo”, en posición ilegal, firmaba la salvación franjirroja a la par que un tanto de Falcao cuando las esperanzas agonizaban, mantenía a los andaluces en Primera. Otro empate que sirvió para ver a dos aficiones celebrando de la mano, la anhelada salvación.

Las siguientes campañas se tradujeron en malos resultados en Vallecas como en la 12/13 tras un golazo de falta directa en el 94´ de Trashorras que estará en el partido del sábado 2 de diciembre de 2017. En el curso siguiente, el Granada firmó su mejor resultado en suelo vallecano con una victoria por 0 a 2 con goles de Fran Rico y Riki que llevaron al equipo de Resino hacía la victoria. En 2015, los rojiblancos visitaron el distrito sur de Madrid y volvieron a morder el césped madrileño tras sufrir dos derrotas consecutivas en el feudo rayista  por 3-1 y 2-1, en el último encuentro disputado en Primera División por los franjirrojos como locales, en la temporada donde el rayismo recibió el duro varapalo del descenso a la Liga 1|2|3. Los malos resultados y el aislado triunfo rojiblanco cosechados en Vallecas, poseían un denominador común: la permanencia de la entidad nazarí en la máxima categoría del fútbol español.

En la pasada temporada, los andaluces no tenían marcada la fecha del desplazamiento a Vallecas en el calendario y el Granada CF acabó descendiendo a la división de plata, tras un año decepcionante para todas las escalas del club, lo que invita a pensar sobre la extraña y grata relación entre un campo maldito y las magníficas sensaciones finales del granadinismo cuando se impregna del aroma futbolístico que emerge del césped rayista.

La jornada 17 volverá a reproducir otra escena de los apasionantes duelos entre el Rayo Vallecano y el Granada, el final de campaña de los nazaríes dictaminará si el talismán vallecano sigue vigente o todo fue culpa de una curiosa casualidad del fútbol.

Foto: La Liga