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El granadinismo se ilusiona mientras comienza a notar el cercano sentimiento de la necesidad para gozar de la felicidad absoluta, el aficionado confía y siente que el puzzle se alinea como mandan las instrucciones aunque vuelve a creer que existe una pieza que desencaja en un juego que para algunos se convierte en un rompecabezas, el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes como puntualizó Jorge Valdano. Lo compartiría y le haría un retweet porque razón no le faltaba.

El puzzle del Granada CF refleja esa sensación de insatisfacción dentro de la ilusión de una campaña donde las garantías son evidenciables a través del trabajo bien hecho. La anhelada misión de encontrar la pieza que aporte el impulso final para conseguir encuadrar todos los detalles que encumbran una magnífica obra final, empieza a ser el motivo principal de las migrañas y jaquecas rojiblancas.

El desglose de piezas futbolísticas demuestra que ninguna falta, todas están aunque tras un laborioso y complejo análisis, aparece un fragmento capaz de finalizar el rompecabezas más ilusionante y solvente de la Liga 1|2|3. El trozo analizado es un diamante en bruto que clama ser pulido para poder brillar en una manualidad de categoría superior.

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La porción clave para encontrar el camino de la facilidad pasa por el banquillo rojiblanco que está capacitado para aportar el encaje perfecto que señale el camino de la regularidad, la ansiada continuidad, que atemoriza a más de uno, incluido a mí desde el relato esperanzador. La retaguardia nazarí se asemeja al metafórico diamante en bruto que clama ser pulido, quedando latente tras las actuaciones firmes de Alberto Martín, Pierre Kunde, Rey Manaj y Germán Sánchez, teóricos suplentes en una plantilla estelar bañada en plata aunque con capacidad de sobra para ser titulares en el 90% de los conjuntos que militan en la Segunda División.

El descubrimiento de Rui Silva demuestra el camino bien hecho por la dirección deportiva, la tarea era demasiado compleja tras solo haber disputado un partido en 2017 y las oportunidades se presentan escasas para el luso compitiendo ante un portero contrastado como Varas. Las prestaciones que ofrecen una parte de los suplentes rojiblancos invitan  reflexionar sobre la trascendental capacidad de acoplamiento, como virtud de la plantilla granadinista pese a la invariabilidad táctica que le gusta mantener a Oltra.

Los eslabones que acostumbran a unir las piezas del puzzle están delimitados por figuras precisas y la conexión pasa por tres conectores esenciales: Adrián Ramos, Antonio Puertas y Sergio Peña. Las circunstancias han ocultado la influencia y relevancia que deberían de mantener en la escuadra andaluza para optar hacía el ascenso directo y el objetivo pasa por enchufar a tres futbolistas con capacidad para alumbrar y cambiar el devenir de los encuentros.

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La exquisita calidad técnica del trío mencionado debe de formar parte de la esperanza del granadinismo porque la temporada se hará demasiado extenuante y habrá tiempo para aprovechar las oportunidades por un plantel diseñado para sacar fruto de las ocasiones. Confiemos en las prestaciones que posee el banquillo del Nuevo Los Cármenes porque el retorno a la élite pasa por ellos, la pieza que desentona aún en el puzzle rojiblanco es la clave diferencial en una división marcada por la abundancia de partidos con clubes que sufren al no disponer de las garantías que ofrece el fondo de armario nazarí. Ya lo dijo mi compañero Álvaro Lopez: “los últimos serán los primeros”.

Foto: La Liga