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El Granada se reencontró con la senda de la victoria gracias a una eficaz y rápida reacción a un nuevo gol en contra que sacudió Los Cármenes. Ramos se reconcilió con la afición y Álex Martínez le cogió el gusto al sabor del gol. Grippo había metido el susto en el cuerpo antes de que los rojiblancos golpeasen. La segunda parte, un sufrido trámite

El rojiblanco vuelve a estar de moda tras levantar cabeza después de un complicado inicio de año. Oltra sabía lo que se jugaba en el partido, no seguramente su puesto al frente del barco, pero sí lavar la imagen de un equipo carente de toda contundencia y acierto en las dos áreas. Volvía el Granada a casa y lo hacía con Ramos como titular y Machís recuperado de su lesión. Baena volvió a quedarse en el banco y Alberto Martín capitaneó a un conjunto sólido en el total del partido.

No fue fácil el comienzo para el conjunto de Oltra, que volvía a verse superado en el marcador a pesar de dominar ampliamente en el inicio. De hecho no tuvo que pasar ni un minuto para que los rojiblancos acariciaran el gol. Un balón en largo de Peña y un despiste de la defensa maña, habilitaron a Ramos que encaró y dejó literalmente sentado al guardameta. Sólo el poste evitó el tanto, ya que tras el regate, el colombiano había quedado en una posición muy escorada. No mucho después, en una jugada a balón parado, Cristian Álvarez se encontró con un remate a bocajarro, pero ni Chico ni Peña llegaron al rechace que el argentino regaló. Los mejores momentos del Granada desde hace semanas. Y con todo y eso, el Zaragoza se vistió de Albacete, se disfrazó de Cádiz para hacer sangrar al cuadro local en el primer golpe. Fue, cómo no, en un balón parado que Grippo supo rematar con la punta de la bota para mandarla lejos de Varas. El cuero besó el poste antes de silenciar Los Cármenes. Las sensaciones eran, de nuevo, las peores. Poca contundencia en defensa y dudas con respecto a la remontada.

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Pero el Granada en casa sí tiene respuesta a sus horas más grises, o eso nos mostró Adrián Ramos. El cuestionado ariete fue el autor del empate minutos más tarde. Víctor Díaz puso un centro medido y el colombiano llegó desde atrás para conectar un testarazo fuerte y colocado (1-1). El empate dio alas al Granada, quizá demasiadas, pues en uno de esos vuelos de los laterales, Papu encontró la grieta y se plantó ante Varas. El sevillano hizo una estirada providencial para sacar el segundo gol maño. A pesar de conceder ocasiones, el equipo rojiblanco se mostraba como amo y señor del encuentro, gracias a una labor titánica de Alberto Martín y la calidad que desprendían Ramos y Peña en cada jugada. Machís, a buen seguro por la lesión de la que acaba de recuperarse, no estuvo demasiado acertado y echó en falta ese punto de explosividad. Cuando más parecía haber bajado el ritmo del encuentro llegó el gol que desniveló el marcador para bien de los locales. El Granada armó una buena jugada, llevando el balón de un lado a otro hasta que Víctor colgó un balón muy peligroso. Nadie llegó a rematar en el área, pero sí acabó el esférico a Álex Martínez. El lateral disparó seco y fuerte al palo largo, haciendo inútil la estirada de Cristian Álvarez (2-1). Nada más sacar de centro, el Granada recuperó la posesión y construyó una de sus mejores jugadas esta temporada. Ramos, Peña y Machís triangularon en el área, pero el centro de este último fue demasiado alto para Pedro. Con este último aviso del equipo nazarí, acabó la primera mitad.

El guión cambió en la segunda. El Granada volvía a ser ese equipo agazapado a la espera de espacios y oportunidad. El Zaragoza por su parte sí que ganó enteros en lo que a posesión y peso se refiere, pero tampoco inquietó a Javi Varas en el primer cuarto de hora tras el receso. Ramos continúo más que acertado en su tarea de bajar balones y disponérselos de la mejor forma a sus compañeros. Peña fue el único que rompió el tímido inicio del segundo acto con un disparo lejano que rozó el poste de Cristian. El problema empezó a ser físico al llegar la hora de partido y jugadores como Machís, Peña o Pedro desaparecieron. En una combinación entre el delantero colombiano y Darwin Machís, el venezolano ejecutó un perfecto desmarque a la espalda y Ramos lo leyó, brindándole una asistencia definitoria. Quiso driblar al meta el “11” rojiblanco, pero no fue la mejor decisión y Álvarez le arrebató el balón. El cansancio tras un mes en el dique seco se dejó notar y Oltra retiró al poco a Machís y reforzó la medular con Baena. También con un desgaste ostensible se retiró Peña para que Quini disfrutara nuevamente de minutos. El paso adelante del Zaragoza no se traducía en ocasiones de gol claras, tampoco fructificaron las rápidas transiciones del Granada en parte descafeinadas por la ausencia de Machís en el terreno de juego. Ramos disfrutó de una buena ocasión con una jugada individual que acabó en disparo del colombiano a la madera. El sufrimiento de la afición dio paso a un aplauso liberador cuando el colegiado señaló el final del partido y los rojiblancos tenían esta vez sí, los tres puntos en su mano.

FICHA TÉCNICA

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Granada CF: Varas; Víctor Díaz, Chico Flores, Saunier, Álex Martínez; Kunde, Alberto Martín; Pedro, Peña (Quini, 76´), Machís (Raúl Baena, 68´); y Ramos

Real Zaragoza: Álvarez; Benito, Grippo, Verdasca, Lasure (Alain, 80´); Zapater (Biel, 80´), Ros, Eguaras, Febas, Pombo (Vinicius, 75´); y Papu

Goles: 0-1, Grippo (11´); 1-1, Adrián Ramos (15´); 2-1, Álex Martínez (38´).

Colegiado: Arcediano Monescillo. Amonestó a Eguaras (49´), Alberto Martín (53´), Lasure (55´), Papu (73´), Grippo (85´)

FOTO: LALIGA