El Granada perdió dos puntos vitales por falta de astucia y de inteligencia, pese a tener una plantilla con una amplia experiencia

El fútbol es más simple de lo que muchos se imaginan. Fingir una lesión, perder tiempo en un cambio, adelantar la pelota en una falta…situaciones que los que han jugado alguna vez a este deporte las conocen a la perfección. La astucia, la picardía, el oficio, ese juego que no se aprecia tanto, que no es bonito pero sí efectivo, también es importante en el balompié. Como pasar el balón a un solo toque o meter un gol de falta directa. Como un contragolpe en pocos segundos o marcar de chilena. El Granada, por desgracia, está falto de esa astucia, de esa maldad que por ejemplo siempre ha caracterizado a un equipo italiano. No hace falta plasmarlo durante los noventa minutos, ni mucho menos, pero sí para defender una renta de dos goles, cuando tienes un jugador menos sobre el césped a falta de cinco minutos para el final.

El famoso ‘ya correrás’ es una expresión muy popular en Los Cármenes. De hecho, hay una peña denominada así. Quién no ha asistido al templo granadino y no ha usado alguna vez dicha frase, sobre todo a los guardametas del equipo rival, cuando se tomaban su tiempo para sacar de portería. O a rivales que excedían del tiempo necesario mientras eran sustituidos. Es habitual comprobarlo cada dos domingos, sea quien sea el equipo rival. Ante la Cultural, como en muchísimos partidos, (no solo en la presente temporada, sino también en anteriores) el equipo rojiblanco pecó de eso, de esa falta de picardía que puede ser utilizada en beneficio propio. Cierto es, que se habían hecho todos los cambios, pero el Granada podría haber tirado de la experiencia que atesoran Chico, Saunier, Montoro, Alberto Martín, o el mismo Joselu, entre otros, para perder todo el tiempo posible. Pero hasta para perder tiempo, el Granada se muestra incapaz. El miedo atenazó al equipo, sabiendo que el resultado final podía ser el que se estaba pasando por las cabezas de los 11000 allí presentes. Pero, ¿ninguno pensó en parar el partido cuando la Cultural se hizo con el control del juego con alguna falta? ¿Ningún jugador se echó la mano al gemelo y se tiró al césped para pedir la entrada de la asistencia médica? No. Tan solo una falta provocada por Antonio Puertas en el minuto 82 es lo que el Granada usó para ganar tiempo. El resto de minutos, el equipo se dedicó a despejar el balón de mala manera, y a ser meros espectadores de un equipo que se pasaba el balón de un lado a otro, mareándolos como hacía el Barcelona de Guardiola. Algo igual de incomprensible como los dos puntos de nueve que lleva Morilla ante tres equipos de descenso.

La Cultural, ante esta falta de astucia por parte de los nazaríes, veían con optimismo el empate. Más aún tras el 3-2. Y lo lograron, más por demérito de los locales, que de la propia Cultu. ¡Desperdiciar una ventaja de 3-1 por falta de picardía! En alevines, castigado el próximo partido, y en una peña, te ‘matan’. El equipo no supo leer esta situación, al igual que Morilla, que no lo trasladó a los jugadores, porque un entrenador también juega esos minutos desde el banquillo. Simeone, por ejemplo, es el número uno en este sentido. Pero a Pedro, le sobran ganas y le falta experiencia para saber manejar los encuentros en una categoría tan compleja como la Liga 1,2,3. Por delante, cuatro rivales como Huesca, Rayo, Cádiz y Sporting que están por encima del Granada, no solo en puntos sino también en madurez. Los playoffs están a tres puntos, una distancia relativamente cercana, pero con el paso de las jornadas, la realidad dice que cada vez están más lejanos.

Foto: La Liga

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