El Granada arruinó la fiesta a los cadistas, que hicieron del fondo del marcador un pequeño Carranza. Los dos golazos de Machís sirven para poner el punto final a una temporada en la que el fracaso es rotundo. El partido que hicieron los rojiblancos, ya sin opciones de ascenso ni presión, una muestra de lo que se pudo haber hecho. Los de Cervera se cambiaron los papeles con los de Portugal y fueron un equipo apático que no propuso nada durante el partido. Todo lo agravaron las tres lesiones sufridas y la expulsión de Correa 

Parecía febrero –mes sagrado para el gaditano- o marzo y no junio, con media ciudad en feria y la otra desconectando de una temporada más que deslusionante. Y eso que el frío quiso hacernos creer que se podía, que aún quedaban meses de competición. La realidad, cruel aunque asumida desde hace semanas, es que el Granada no tenía ya opción alguna de obtener billete hacia Primera y que recibía al Cádiz en la última jornada de liga. Un equipo amarillo repleto de caras conocidas, con Pina y Juan Carlos Cordero en cada conversación en los aledaños del Nuevo Los Cármenes y con opciones más que reales de postergar sus vacaciones hasta casi finales de junio. La afición visitante llenó desde muy pronto el barrio zaidinero y recibió al equipo como en las mejores ocasiones, mientras que a poco más de un cuarto de hora para el inicio del encuentro, los granadinistas no habían dado señal de presencia. Un castigo que quedó reflejado en el último encuentro en casa y se repitió en el cierre de temporada. Ya con el balón en juego, el estadio volvió a mostrar una entrada paupérrima. Los últimos coletazos de un curso que la afición necesita olvidar cuanto antes por y para bien del propio club y su futuro más próximo.

Portugal confió en Quini para jugar por delante de Víctor Díaz, aprovechando la polivalencia del cordobés para tapar las vertiginosas conducciones de uno de las estrellas de la categoría. Un Álvaro García que no iba a contar con la simetría que le aporta Salvi Sánchez, al menos de inicio. Rui Silva repitió en el arco rojiblanco, con Saunier como novedad en detrimento de Chico Flores. Lo demás no varió demasiado, ni en idea ni en disposición, de lo visto en Gijón. El Granada se hizo con el balón y procuró estar junto a la hora de defender, incomodando a un Cádiz que en el primer tiempo ofreció poco por no decir nada. Un juego rácano al que se le vieron las costuras en ataque, una dependencia angustiante de Álvaro García y una baza a balón parado que no pudieron usar los de Cervera. Por otro lado, el primer tiempo del Granada fue, en comparación de lo visto desde hace casi tres meses, maravilloso. Más fluido con el dominio del esférico y con un repertorio de ideas por fuera, usando las bandas con un Quini fresquísimo y la revitalización de la sociedad Machís – Álex Martínez. De Quini fue el primer aviso precisamente. Un disparo duro que buscaba ubicar en la escuadra el hoy interior diestro. Cifuentes apareció para rozar lo suficiente el balón y mandarlo a córner. No descansó el Granada, que a renglón seguido volvió a sacudir la portería de Cifuentes con una volea de Baena que se envenenó y dio en el travesaño. Quini se encontró de nuevo con Cifuentes en el rechace, si bien la jugada ya estaba invalidada por posición antireglamentaria. Al pobre rendimiento del Cádiz con el balón se unieron los infortunios. Las lesiones de Jona y, después, de Barral acabaron por deshacer el plan de Cervera y obligarle a efectuar dos cambios en la primera media hora de partido.

Espinosa, después de un cómico tropezón de Álex Fernández con el colegiado, brindó un buen pase a Ramos, pero el colombiano no superó con su potente disparo a un Cifuentes que fue el único en brillar de los suyos. El bagaje ofensivo de los gaditanos eran apenas un par de centros con más intención que peligro y un disparo de Perea que sí asustó a Los Cármenes  Y los de Portugal, con el cuchillo entre los dientes y sin la losa de estar vivo en la competición, se fueron soltando hasta propinar un mazazo tremendo al pequeño Carranza que se había formado en el sector del marcador. Darwin Machís se complicó y se quedó sin jugada tras buscar por dentro lo que Álex Martínez le ofrecía por fuera. Sin embargo, sin pensárselo demasiado, el venezolano golpeó con rabia la pelota para introducirla en la portería esquivando la estirada de Cifuentes (1-0). El gol no viró el timón cadista, que pudo irse con peor resultado cuando Ramos cazó un balón largo a la espalda con ventaja. La providencial barrida de Servando taponó el chut. Fue un primer tiempo maravilloso. Tanto que dio pena. Lo que pudo haber sido y no fue. El Granada, este partido, este mes de junio…

Pero la realidad siempre acaba golpeando y lo hizo Carrillo al poco de iniciarse el segundo tiempo. Tras el receso, el cuadro rojiblanco siguió por el mismo camino, cómodo en el campo y encontrando con facilidad la espalada de Álex Fernaández y Abdullah. Sin embargo, una jugada de Álvaro García  acabó en un centro que Carrillo dirigió a portería. Poco encimado estaba por los centrales a pesar de encontrarse en el área chica y a la altura del primer palo (1-1). El Granada respondió con la misma arma. La velocidad y el dribbling de Machís sirvió para pisar línea de fondo y poner un buen centro. Despejó con apuros la defensa y, en la misma jugada, Perea se rompió. Tercer cambio en el equipo cadista y, de nuevo, por lesión. Machís fue, por momentos, el desequilibrante fenómeno que dibujaba una sonrisa de fe en los rojiblancos y una mueca nerviosa en los rivales. Y pudo ser mejor su noche cuando un disparo violento desde la frontal superó a Cifuentes pero fue repelido por el poste izquierdo. El Cádiz piso el acelerador y quiso ser mucho más intenso que el desdibujado y apático equipo que se vio en la primera mitad. Lo intentó por aire, pero se encontraba con un Rui Silva acertado y seguro a la hora de descolgar los balones de Aitor y Álvaro García. Correa confundió intensidad con torpeza y realizó, teniendo una amonestación, parar un contragolpe de Machís con una falta dura y clara. Tras esta acción, el Cádiz debería jugar con uno menos y meter al menos un gol para soñar con Primera. Los de Cervera dieron un notable paso atrás, a pesar de que el punto daba al traste con sus aspiraciones. Portugal, viendo los espacios y la facilidad que tenía el Granada para pisar la frontal rival, decidió meter en el campo a Pierre Kunde. Con el balón, los de Portugal se fueron haciendo cada vez más señores del ritmo, hasta que Machís y Álex Martínez decidieron romperlo con una pared en el área que culminó el venezolano. Nada pudo hacer el meta ante el disparo cruzado de Darwin (2-1). Al segundo mazazo no supieron responder los de Cervera, que fueron presos de un rondo pausado de los rojiblancos.

¡Qué lástima! Una victoria que muestra el potencial que el Granada atesoraba, un equipo hecho para ascender por vía directa o en el cara o cruz del playoff. Una victoria que deja un sabor agridulce por lo que pudo ser y no fue. Lo que se pensó y se creyó en agosto y lo que, casi un año después, se ha vivido en el Nuevo Los Cármenes. Una corazonada que acabó en nuevo cuento chino. Se apagan los focos, el Granada será de plata el año que viene y arrastra al Cádiz en su amarga permanencia. Toca descansar, pero no mucho. Esto ya saben… es una Eterna Lucha.

FICHA TÉCNICA

Granada CF: Rui Silva; Víctor Díaz, Saunier, Germán, Álex Martínez; Alberto Martín (Kunde, 73´), Baena; Quini (Puertas, 78´), Espinosa, Machís (Joselu, 83´); y Ramos.

Cádiz CF; Cifuentes; Correa, Servando, Mauro, Brian Oliván; Álex Fernández, Abdullah; Barral (Carrillo, 28´), Perea (Salvi, 53´), Álvaro García; y Jona (Aitor, 15´).

Goles: 1-0, Machís (43´); 1-1, Carrillo (50´); 2-1, Machís (81´).

Árbitro: Ocón Arráiz (Colegio Riojano). Amonestó a Brian (89´) y Mauro (93´); y expulsó por doble amarilla a Correa (25´y 62´).

Foto: LaLiga

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