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El Arabi está dispuesto a lucir y contagiar una mentalidad distinta a la de la temporada pasada

El Granada CF comenzó con muy buen pie su tercera temporada en Primera División. Entre las muchas notas positivas que dejó la victoria en casa del Osasuna, destacó una sobre las demás: el gran partido del franco-marroquí Youssef El Arabi. Además de hacer el primero de los dos goles que lograría el equipo, el “9” rojiblanco se mostró muy luchador ante un rival que destaca por su entrega en el campo. El Arabi sorprendió a propios y extraños, dejando claro que quiere ser el delantero titular de Lucas Alcaraz.

Los cuatro millones que Quique Pina entregó al Al Hilal el pasado verano fueron vistos como una cantidad desmesurada desde el primer momento. El único aval del nuevo delantero del Granada eran unas buenas temporadas en el Caen francés. Por tanto, las expectativas eran altas y las primeras impresiones, decepcionantes. Anquela no tenía claro ni el rol ni la posición que debía ocupar, ya que llegó a probarlo en banda, en la mediapunta y como delantero centro único.

Llegaron goles. Goles poco productivos ya que maquillaban las derrotas de un Granada desangelado. El jugador logró cuatro goles consecutivos en las jornadas 7,8,9 y 10, de los que sólo el primero significó la victoria, en casa del Mallorca. La aparición de Brahimi en la mediapunta y de Ighalo en la delantera lo relevó a una suplencia de la que no hacía méritos para salir. Pronto Los Cármenes, una afición que premia sobre todo el esfuerzo y la entrega, puso la cruz a un futbolista que mostraba una pasividad fuera de lo normal en el terreno de juego.

La ausencia de goles unida a la poca lucha del jugador, que rara vez ganaba un duelo por alto y que con frecuencia perdía balones por intentar jugadas imposibles, lastraron a un jugador que perdió la sonrisa y pareció perderse. No obstante, Lucas Alcaraz confió en él y poco a poco fue dándole más y más minutos hasta convertirlo en uno de sus jugadores fetiche.

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Así, cuando el equipo más lo necesitaba, El Arabi apareció. Suyos fueron goles importantes como los anotados frente a Valladolid, Osasuna y Real Sociedad. Su mejor versión en toda la temporada, no obstante, seguía sin calar en muchos aficionados. El gol frente al Getafe en la última jornada supuso el octavo en su cuenta, convirtiéndolo en el máximo goleador del equipo de una forma inusual.

Esta pretemporada ha demostrado que El Arabi era más consciente que nadie de su circunstancia. Y ha trabajado por mejorar la opinión que existe en torno a él. Más en forma que nunca, más rápido, más fuerte y sobre todo, más alegre. El extrovertido carácter del franco-marroquí lo convierte en uno de los futbolistas más bromistas de la plantilla, siendo un buen socio para Siqueira, algo que se puede comprobar en los entrenamientos. El delantero demuestra con “jugarretas” su buena relación con el cuerpo técnico, y los goles han acompañado sus buenas sensaciones.

La pasada semana, sin embargo, fue triste para el jugador. Su hermana falleció, pero Youssef ha demostrado una entereza encomiable. Sin perder la sonrisa y la amabilidad con aficionados y prensa, El Arabi fue titular en Pamplona debido a la sanción de Riki cuando todo apuntaba a la titularidad del madrileño, y el gol anotado le dio alas para empezar el nuevo curso.

Ahora, Alcaraz tiene el dilema de si debe dar continuar al “9” o dar la alternativa a Riki, un jugador que parecía venir para ser titular. El Arabi ha hecho méritos de sobra, y esta competencia, a la que debe añadirse la figura de Odion Ighalo, debe garantizar los goles. Lo que parece claro es que El Arabi quiere ganarse a la afición, y de momento ha elegido bien el camino. Un camino que recorre con una sonrisa imborrable y la ilusión de un niño.