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El francés se encuentra ante un tren quién sabe si decisivo para su futuro

Quique Pina y Juan Carlos Cordero, las cabezas del Granada CF, han salvado a Michael Pereira, ex futbolista del RCD Mallorca. Esa afirmación es una realidad; el jugador se encontraba en un pozo sin fondo y sin luces que le indicaran el camino correcto. Así lo ha reconocido el protagonista en su llegada a Granada: “Estaba en una situación oscura”.

De origen caboverdiano, Michael Pereira (nacido en 1987) inicia su carrera en Francia enrolado en las filas del UJA Alfortville, en la tercera división francesa. En la temporada 2008/2009 el jugador anota doce goles en 38 partidos y se gana el fichaje por el Mallorca para jugar en su filial en Segunda B. Una buena campaña le daría opción de realizar la pretemporada con el primer equipo a las órdenes de Michael Laudrup, su padrino en el mundo del fútbol. El danés ha sido la persona que más ha apostado por Michael Pereira y decidió que merecía un puesto en el primer equipo.

Aquella temporada 2010/2011 Pereira jugaría 35 partidos y sería un jugador muy destacado con cinco goles y cuatro asistencias, siempre partiendo de la banda izquierda, la posición en la que se siente más cómodo pese a ser diestra dada su habilidad con ambas piernas.  Como una de las revelaciones de la Liga arrancaba Pereira una nueva campaña junto al danés, pero el conflicto entre Laudrup y el dirigente Lorenzo Serra Ferrer provocaría la marcha del técnico a finales de septiembre y la llegada de Joaquín Caparrós. Se marchaba su principal valedor y aterrizaba un entrenador muy exigente en cuánto al trabajo y el sacrificio. Ninguna de estas características son virtudes de Pereira.

No obstante, Pereira jugaría treinta partidos y repartiría otras cuatro asistencias. Su cuota de goles se redujo a dos. Al jugador se le exigió mayor llegada a línea de fondo para centrar al área, limitando de este modo su principal cualidad: el recorte hacia dentro y el disparo seco.

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En su segunda temporada Joaquín Caparrós condenó a Pereira a la suplencia. Pese a sus 25 partidos, Pereira tuvo muy pocos minutos y sumó un solo gol –frente al FC Barcelona-. Muy sonada fue su bronca con el entrenador en el encuentro disputado en Zorrilla frente al Valladolid, tal y como reflejaron los compañeros de “El Día Después”. Su ingreso en la segunda parte y la indiferencia con la que actuó a juicio de Caparrós fue motivo de la ira del sevillano, quién en rueda de prensa cargó duramente contra él, dilapidando una relación ya de por sí rota.

La destitución de Caparrós y la vuelta de Manzano no arreglaron la difícil estabilidad emocional de Pereira. Así fue reflejado por medios de la isla y tal cual fue confirmado por el propio Pereira en su presentación oficial con el Granada: “Tengo mucha hambre de fútbol y no quiero volver al Mallorca”. Su llegada en calidad de cesión podría propiciar esa circunstancia si su rendimiento no es óptimo.

Por ello Pereira llega a Granada con una sonrisa y con la mentalidad de agradar y ganarse un puesto. Debe demostrarle al mundo del fútbol que es un futbolista de primer nivel. No será fácil pero de momento Alcaraz le ha dado la titularidad en la banda derecha, donde se está desenvolviendo con naturalidad y solidaridad en el trabajo defensivo ayudando a Allan Nyom, con quién puede formar un gran tándem.

Si hace vibrar Los Cármenes con sus quiebros y sus disparos, Pereira obtendrá el premio de seguir en el Granada por cuatro temporadas más, como fija la opción de compra de un millón de euros establecida en la cesión. El mayor interesado, sin duda, es él mismo.