Un Granada sin granadinos, GranadaCFWeb

La marcha de Lucena dejó al equipo falto de jugadores de la tierra

En un mundo tan globalizado como el actual y mucho más en el mundo del fútbol, la existencia de multitud de culturas conviviendo en un mismo entorno es un hecho que día a día se puede comprobar. En el fútbol español esto se ha ido acrecentando desde que en la temporada 95-96 naciese la famosa Ley Bosman, aquella que permite que no haya un límite de jugadores extranjeros en un mismo club. Dándose casos como alineaciones con sus once futbolistas no nacidos en España.

Con ello nació la Liga de las Estrellas y una apertura al mundo exterior futbolístico que entre otras cosas permitió aquel Barça de los holandeses o el Madrid de ‘Los Galácticos’. Sin embargo, con ello también nació un modelo que poco a poco iba dejando a un lado los sentimentalismos de un balompié que prefería la estrella al pundonor de otras épocas y los equipos pequeños vieron complicada su tarea de enfrentarse a las mayores potencias económicas de nuestro fútbol.

Hoy día la diferencia existente se ha incrementado donde la política de ingresos televisivos ha ayudado a ello. Sin embargo, existe un reducto en la España futbolística que ha preferido intentar llevar a cabo un modelo parecido al de los grandes clubes aunque con otro sentido. Hablamos evidentemente del Granada, una entidad que se nutre principalmente de jugadores extranjeros, aunque no como estrellas consagradas sino como diamantes por pulir como fue el caso de Siqueira. Jugadores que crecen con la entidad pero que acaban marchándose como sucede cuando un empleado cambia de empresa.

Una situación que ha llevado a que una parte de la afición rojiblanca se sienta desarraigada del equipo que ve cada domingo. Y es que en la actual primera plantilla rojiblanca no sólo no hay ningún granadino, amén del propio técnico Lucas Alcaraz, sino que de los 22 futbolistas tan sólo 7 de ellos son españoles. Lo que provoca que en partidos como en el del pasado sábado, sólo jugasen cuatro españoles en el once titular (Roberto, Mainz, Fran Rico y Piti). Algo que al final desencanta a una parte de la hinchada que siente que el club necesita a más hombres de la tierra con los que sentirse identificados.

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Un buen ejemplo de ello fue el eterno capitán Manolo Lucena. Al que aparte del cariño que se le guardaba por haber estado en la peor época de la entidad, siempre se le aplaudió cualquier acción sobre el campo probablemente sólo por ser un hombre de la tierra. Lucena no era ni el más técnico ni el más preparado físicamente, pero sí era uno de esos jugadores con los que la grada se siente como el vecino al que ve todos los días. Si bien el modelo deportivo que tiene el Granada le ha reportado numerosos éxitos desde la llegada de Pina, lo cierto es que la entidad es mucho más internacional de lo que nunca se habría imaginado el aficionado granadinista.

Es ahí donde entran los jugadores españoles del filial. Como es especialmente el caso de Nico Hidalgo, un futbolista granadino con mucha calidad al que son muchos los aficionados que ansían ver en el primer equipo, al menos debutando con algunos minutos en la Liga BBVA. Pero no sólo él, los Migue García, Antonio Puertas, jugadores españoles aunque no granadinos o el propio capitán Adolfo son quienes cuentan con el apoyo de la grada y la ilusión de debutar en la Liga que siempre soñaron. Y Alcaraz es uno de los técnicos españoles que más mira la cantera. Quizás sólo sea cuestión de esperar.