Recio, el silencioso diligente, GranadaCFWeb

El futbolista malagueño no para de crecer en el Granada

Acaba de cumplir 23 años y sin embargo parece que llevara toda una vida en Primera división. José Luis García del Pozo, más conocido como Recio, es un mediocentro que nació el 11 de enero de 1991 en El Palo, Málaga. Cuna de nacimiento de otros jugadores conocidos en el fútbol español como el ex rojiblanco Aranda. Desde bien temprano, Recio demostró capacidades para llegar a estar algún día en la élite del fútbol español y ese logro lo iba a conseguir a base de sacrificio. Pasando primero por toda la cantera malaguista hasta llamar la atención de uno de los entrenadores más conocidos del fútbol mundial: Manuel Pellegrini.

Incansable y batallador como pocos, Recio se ha hecho a sí mismo y ha logrado atraer la atención de todos los técnicos con los que ha podido compartir vestuario. El técnico chileno, Pellegrini, fue el que le dio la oportunidad de debutar hace ya tres años en Primera y fue el que tuvo la visión de abrir paso a una perla del fútbol español. Que ha llegado incluso a jugar a las órdenes de Luis Milla en la Selección española Sub-20 demostrando que tiene calidad en sus botas. Todo a pesar de que en Málaga no se le dieron tantas oportunidades como merecía. La llegada a la entidad de notables jugadores del fútbol internacional cerraron las puertas a joven futbolista que necesitaba minutos para seguir creciendo. Y esos minutos llegaron a una hora de distancia desde su Málaga natal. Llegaron en el Granada.

Donde nada más aterrizar supo marcar su tercer gol en la Liga BBVA ante un Rayo Vallecano que se sometió a un despliegue físico y técnico de un Recio que comenzaba a demostrar que con confianza es uno de los jugadores que más trabajan y se dejan la piel en el campo. Con los granadinos ha logrado hacerse un hueco en el fútbol nacional y vivió un episodio de esos que se clavan a fuego en la memoria de los aficionados y sobre todo, del jugador. El famoso empate en el último lance del partido ante la Real Sociedad en Anoeta que supuso a la postre la permanencia del Granada un año más en Primera. Un gol que fue una mezcla de rabia y de satisfacción por demostrar que no se equivocaban los que creían en él, que aquel día le hizo madurar futbolísticamente. Hasta el punto que cuando acabó su cesión en el equipo entrenado por Alcaraz, todos apuntaban a que sería titular indiscutible en un Málaga que había dejado atrás a las grandes estrellas y que ahora debía confiar en perlas y diamantes por pulir.

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Bernd Schuster sin embargo no confió en Recio durante la pretemporada e hizo que el malagueño tuviese que pensar en emigrar de nuevo. Aquí en Granada el medio del campo se había quedado huérfano de una de sus estrellas, Mikel Rico, que había hecho las maletas de camino a Bilbao por expreso deseo del jugador. Rico había sido el compañero de fatigas de la temporada anterior y un buen maestro para Recio. Y ahora le tocaba ser su sutituto. Sería injusto decir que su fichaje se aplaudió desde la grada o desde la prensa, porque no fue así, pocos lo creían necesario dada la recuperación de Fran Rico, Yebda y la incorporación de otro ex malaguista, Manuel Iturra pero el tiempo volvió a ponerse de lado de Recio. El silencioso diligente, el silencioso trabajador, que nunca habló de más y que siempre ha entrenado al máximo intentando luchar desde el césped su titularidad. Y aunque en las últimas fechas la había perdido en detrimento de Hassan Yebda, el trabajo le ha vuelto a recompensar. Hasta el punto de haber hecho su primer doblete en Primera el pasado viernes ante el Valladolid en una fiesta rojiblanca que además le deparó el ser el encargado de marcar el gol 700 del club en Primera.

El futuro se extiende bajo sus pies y el esférico le pertenece. Recio es presente del Granada y puede aspirar a convertirle en leyenda de un club que se rinde a la evidencia de que Recio es uno de esos hombres que no serán olvidados ya en la ciudad de la Alhambra.