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El Granada realiza un partido digno que deja la sensación de que se pudo hacer más daño

Los de Lucas Alcaraz se medían al equipo que comenzaba la jornada como líder de la Liga y que terminaría el encuentro en la misma posición pero con más holgura tras la derrota del Real Madrid en Sevilla. Podía haberse pensado en una goleada, pero los nazaríes repitieron las constantes de los últimos partidos.

El Granada se plantó con firmeza y seriedad sobre el campo y logró frenar el principal arma de su rival: los balones al espacio en busca de Diego Costa. No logró el Atlético sorprender al Granada en todo el partido en acciones de ese tipo y en la única ocasión de ese tipo, Murillo evitó que el hispano-brasileño rematara con facilidad.

Lo que podría haber sido una sorpresa no lo fue tanto. El Granada tuvo la posesión por encima del Atlético de Madrid, o al menos manejó el balón de una forma más pausada. El Atlético de Madrid se replegaba atrás con la misión de contragolpear mientras que los granadinistas buscaban los huecos en la zaga atlética. El Arabi fue el mejor futbolista de los visitantes con una movilidad y un trabajo defensivo nuevamente muy meritorios.

Lo que sí resultó sorprendente fue que las mejores ocasiones del Granada llegaran precisamente en jugadas de contraataque y de balón parado, señas de identidad atléticas. En un partido sin ocasiones en el que las defensas se imponían a los delanteros, el Granada dispondría de ocasiones para ponerse por delante. Todo ello, sin llegar a probar a Courtois. Lo cual resulta muy paradójico. Recio y Fran Rico, apoyados por un Iturra que recuperaba rápido con la intención de jugar por banda, se izaban como lanzadores de un equipo que encontraba en la velocidad de Riki y Brahimi dos dagas con las que amenazar a Juanfran e Insúa. Dagas de punta plana.

Si bien es cierto que el Granada volvió a mostrarse como un equipo serio y bien plantado sobre el campo, no lo es menos que repitió ese carácter inofensivo en ataque que parecía haberse esfumado con la aparición de Riki. El ex del Depor y Brahimi tuvieron en varias ocasiones la oportunidad de quedarse solos frente a Courtois, o de dejar a un compañero frente al belga. Todas estas intentonas terminaron, pese a todo, frustradas.

En el balón parado también tendría el Granada buenas oportunidades. La primera de ella fue para Youssef El Arabi, con un remate que aunque se marchó desviado pudo ser rematado por Coeff, que no estuvo lo suficientemente vivo como para enviarlo a la red. Ya en la segunda parte, un saque de esquina de Fran Rico volaría hasta el segundo palo donde Recio casi no la vio venir. Ambos remates eran francos a escasa distancia de la portería.

El Granada se medía a un grande y estos no perdonan. Tras tocar en la puerta dos veces, Diego Costa haría el tanto definitivo en el ecuador de la segunda parte con un remate en un saque de esquina. Libertado en el primer palo, Roberto no pudo detener un testarazo inapelable. En el resto de minutos, Alcaraz intentó ir a por el empate con la entrada de Ighalo por un Coeff que sigue creciendo pese a la fragilidad que muestra en los envites ante los rivales, pero el Atlético de Simeone es experto en cerrar partidos.

Con Raúl García, experto en impedir remontadas con su guerra psicológica, el Atlético se llevó los tres puntos en un partido que no tuvo mucha historia. Los de Alcaraz, que no contaban con ganar este partido, se quedan con la sensación de que pudieron lograr el empate en el hogar del líder de la Liga. Todo ello sin probar a Courtois, por paradójico que suene.