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El delantero marroquí hace dos goles que significan tres remontadas al Getafe para empatar

Con bajas a la batalla esperada. Así preparaba el Granada un encuentro ante un rival directo que acumulaba doce partidos sin vencer. Sin Ilori, Recio, Brahimi ni Piti, los de Alcaraz llegaban más mermados que nunca. Coeff y Riki repetían titularidad mientras Fatau hacía de Recio y Pereira de Brahimi. Enfrente, un Getafe renovado en cuanto a ilusión e intensidad por su nuevo y guerrero entrenador, Cosmin Contra, que apostaba de inicio por dos delanteros: Ciprian y Colunga, con este ultimo un poco más retrasado en labores defensivas.

Los azulones partían de cero y se notó. En los primeros minutos del encuentro superaron en ganas y en hambre a los granadinistas y tras una primera amenaza por banda izquierda, llegó la jugada del primer gol, que define perfectamente las primeras sensaciones del encuentro. En inmediaciones del equipo local, Pereira no aprieta el despeje del lateral izquierdo con Nyom adelantado, Coeff no llega a interceptar el envío y Ciprian gana el cuerpo a cuerpo a Murillo para posteriormente hacer inútil la carrera de Iturra. Su definición fue de lo que hoy se llama jugador top. Minuto seis y el Granada ya debía remar contra el marcador.

No quedaba ahí el bélico despertar del Getafe sino que parecía más cercano el 2-0 que el 1-1; Varela llegaba con tanta fuerza como Escudero por su banda derecha y los granadinistas despejaban. Colunga también lo intentó. Pero entonces el Getafe se reencontró consigo mismo y perdió el aura de Hércules: Codina se hacía un lío con el balón en los pies y El Arabi le arrebataba el esférico. No estaba rápido de piernas ni de pensamiento el marroquí, al que le sobró un toque de acomodamiento tras driblar al guardameta que permitió la llegada de los centrales azulones para enviar su disparo a córner.

El juego directo implantado por el contrario (véase saques de banda en busca del espacio) era contrarrestado por la posesión de un Granada cargado de ideas y que encontraba en Riki a su mejor argumento ofensivo por banda derecha. No dejaba de dar miedo, sin embargo, la velocidad de Ciprian, muy enchufado. El Granada empezó así a provocar saques de esquina y El Arabi en una ocasión y Murillo en dos estuvieron cerca de hacer el gol. Ya por entonces, Diego Castro había dejado su sitio a Gavilán por una lesión muscular.

Cumplida la media hora, Fatau atentaba contra la mejor entrada de la temporada en el Coliseum con un zapatazo descomunal que previo roce de Codina impactaba en el larguero. El ghanés no es Recio, pero aporta físico y ganas y ayudó a que Fran Rico brillara en la distribución. En el 35’, Riki y El Arabi combinaban al espacio –algo que nunca ocurre con Brahimi o Piti- para que el madrileño empatara el encuentro ante su ex equipo. El gol iba cargado de rabia, dada su justicia. Sin embargo, apenas tres minutos más tarde, Lisandro volvía a poner al Getafe por delante en el primer acercamiento local desde el minuto diez. La falta lateral botada con veneno por Gavilán no era despejada ni por Murillo ni por Coeff y El Arabi habilitaba a tres jugadores getafenses, siendo Lisandro el encargado de materializar la ocasión.

En la segunda parte, Pereira –desaparecido- dejaba su lugar a Buonanotte, quien lo intentó con más fracaso que éxito. Los pocos balones que tocó se materializaron en perdidas peligrosas para el equipo, dejando claro que ninguno de los dos sigue el ritmo de los actuales titulares, que todo el mundo conoce.  El juego se desarrollaba en torno a la portería de Codina y la entrada de Foulquier por Nyom acentuaba las intenciones de Lucas Alcaraz: el partido no podía perderse. En el 62’ llegaría el premio: un gran centro de Angulo desde la izquierda era fusilado, que no rematado, por El Arabi tras deshacerse de la marca de Alexis. Inapelable su remate para un Codina que ni la vio venir. Parecía que el Granada controlaba por fin el encuentro para llevarse los puntos al Zaidín pero apareció Ayza Gámez.

En un balón completamente dividido entre Iturra y Sarabia, ambos futbolistas iban al suelo y el del Getafe llegaba antes a despejar el esférico en la peligrosa contra granadinista. Iturra impactaba con Sarabia y Ayza veía el choque motivo suficiente de segunda tarjeta amarilla y expulsión. En condiciones normales, el Comité debería recular. Pero el daño ya estaba hecho. Previa amenaza de Ciprian, el rumano volvía a desbordar a Murillo y tras apurar línea de fondo ponía un gran balón atrás a Sarabia, cuyo remate impactaba contra los pies de Lafita en posición reglamentaria para batir a Roberto. En tres minutos se pasaba de un partido controlado al caos más absoluto.

Pero en el 77’ volvía a aparecer el francotirador del Granada. El Arabi volvía a recoger un balón bombeado en el área chica para batir a Codina con otro remate cargado de giro de cuello y potencia. Con uno menos, el Granada empataba por tercera vez consecutiva. Luego el Getafe haría un favor con la expulsión de Escudero, inocente ante Riki. Sin embargo, Alcaraz valoraba el empate ante un rival directo, vistas las circunstancias, y daba entrada a Benítez con la exclusiva misión de defender el resultado. Algo que se vería amenazado, nuevamente, por Ciprian Marica con dos remates a centros desde la izquierda firmados por Gavilán, el último gran recurso del Getafe de Contra.

Con las tablas finalizaría un partido loco. Seis goles en el choque entre dos de los equipos menos goleadores de la Liga BBVA. El Granada murió sobre el campo y así lo escenificaron sus jugadores tras el pitido final. El punto, por tanto, debe ser saboreado en su justa medida. Ante el Elche, no valdrá otra cosa que la victoria para alejar fantasmas.