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El humilde club madrileño seguirá un año más en Primera tras una gran segunda vuelta

En su último partido ante el Betis, el Rayo Vallecano obtuvo la permanencia de forma matemática para certificar que ‘Vallekas’ gozará de fútbol de Primera División durante una temporada más. Un premio a una afición fiel y a un equipo con ideas que no siempre tuvo la suerte de su lado.

La difícil situación económica del Rayo Vallecano provocó que Paco Jémez debiera lidiar con una plantilla conseguida en base a cesiones, jugadores que terminan contrato y canteranos. Jugadores extremadamente jóvenes e inexpertos en la Primera División. La meritoria pasada temporada, en la que solo esta situación económica impidió al Rayo disputar competición europea, se prolongaba en cuanto a estilo en la actual. Paco Jémez lo tenía claro, clarísimo: salir jugando la pelota desde atrás abriendo el campo e incrustando a Trashorras –mediapunta- entre los centrales. Por detrás del delantero centro, jugones como Bueno, Adrián, Viera o José Carlos.

Pese a golear al Elche en Vallecas en la primera jornada, los resultados comenzaron a torcerse para Jémez. Comenzaron a llegar las derrotas, algunas de forma abultada, y el técnico empezó a ser discutido. No solo tu capacidad como entrenador sino su idea de juego. La afición reclamaba juego directo y ponía en duda que existiera en la plantilla la calidad suficiente como para jugar a lo que el técnico quería, especialmente en los jugadores de la línea defensiva. Las victorias en estadios importantes como el de los Juegos del Mediterráneo o Balaídos no iban acompañados por victorias como local.

Hasta que llegó el partido en que recibió la visita del Málaga el 23 de febrero. Este día cambió la suerte del Rayo. Emergió la figura del extremo zurdo Iago Falque para hacer las delicias de Larrivey, un 9 de los de antes que hasta entonces pasaba por un incomprendido. El partido se puso de cara para los madrileños y se acabó goleando. Aquel día, algunos jugadores decidieron desobedecer a su entrenador: Rubén, el guardameta, comenzó a lanzar en largo los saques de puerta mientras Jémez le reclamaba que abriera a banda para sacar el balón jugado. La contradicción tuvo su fruto y la afición lo aplaudió: Jémez comprendía que quizás era cierta su equivocación.

Con un juego más directo en busca de Larrivey y de una mayor calidad individual, pegada y juego por banda con Falque y la incorporación de Rochina, el Rayo arrancó en su remontada. Llegaron las victorias al Valencia, a la Real Sociedad, al Almería, al Osasuna, al Celta y por último, al Betis. De estas, las tres primeras fueron logradas de forma consecutiva. Rivales directos, algunos. La inyección de optimismo no podía ser mayor.

Ahora Vallecas cree en su equipo y en la idea de Jémez, que debió rectificar para retomar el rumbo. El Rayo llegará a Granada con la baja por sanción de Rat y las lesiones de Viera y José Carlos. Bajas que no impedirán que Jémez alinee su once de gala.