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El delantero argentino se gana a la afición con sus goles y su carisma

La eterna alternancia de Larrivey entre la Serie A italiana y la competición argentina de su país encontró en Madrid una nueva estación. Más concretamente, en Vallecas. Joaquín Larrivey nace el 20 de agosto de 1984 en Gualeguay, Argentina. En su país su primer equipo fue el Atlético Huracán, al que llevó a la Primera División argentina, siendo el indiscutible delantero centro del equipo. Sus 39 goles en tres temporadas lo auparon a uno de los mejores jugadores de la década en el club, donde se convirtió en el “nene mimado” del “Turco” Antonio Mohamed.

Su poderío aéreo, unido a un nada despreciable juego de pies que le permitía convertir también una cifra elevada de goles sin levantar el balón del césped, hizo que en Argentina lo llamaran “El Bati” o “el gemelo perdido de Batistuta”. Una cariñosa comparación que aún a día de hoy conserva.

Su desempeño atrajo la atención de Italia y fue el Cagliari el que se hizo con sus servicios. Sin embargo, en Italia no gozó de protagonismo en esos dos años y fue considerado un jugador destinado a cambiar el sino de los partidos como recurso, pero no para iniciarlos. Sus dos goles en año y medio provocaron su fichaje por Vélez Sarsfield por 450 mil dólares para jugar seis meses. Su vuelta a Argentina no pudo ser más positiva ya que se hizo con el torneo Clausura 2009 con 16 partidos y tres goles en su haber.

Larrivey volvería a intentarlo en el Cagliari sin más éxito que el de su primera etapa. Fruto de ello, lograría regresar nuevamente a Argentina para defender la camiseta del Club Atlético Colón, donde volvería a coincidir con Mohamed. En el Apertura 2010, Larrivey haría cuatro goles en cinco partidos como titular. Este éxito le hizo volver por tercera vez a Cagliari, donde pese a arrancar como suplente una vez más, terminaría haciéndose con la titularidad por méritos propios. Llegaría su día de gloria con la camiseta del club italiano al convertir un hat-trick al Nápoles que sin embargo no iría acompañado con la victoria. Las sensaciones, no obstantes, mejoraban todo lo anterior.

Pese a sus diez goles y su asentamiento como titular, en la 2012/13 volvería a la suplencia por última vez. En noviembre de 2012 rescindiría su contrato para fichar por el Atlante mexicano a petición del técnico La Volpe. Sin embargo, el resultado no fue el esperado y el propio jugador terminó admitiendo que su por México fue un error, haciendo apenas dos goles.

Con 28 años, Larrivey llegaba gratis al Rayo por una temporada con opción a dos más, que espera terminar cumpliendo. Pese a admitir que el juego de Paco Jémez era similar al de su técnico fetiche, Antonio Mohamed, los primeros partidos no fueron fáciles para el delantero argentino. Le costaba conectar con esa idea de juego de toque y más toque diseñada por Jémez. Tras dos primeros partidos como titular, fue en el tercero al salir como suplente cuando hizo su primer gol al Levante. No fue hasta diez partidos más tarde, contra el Celta, cuando hizo su segundo tanto.

Aunque existían dudas en torno a su rendimiento, su constancia, garra, carisma y compromiso con la afición lo hizo merecedor de su cariño. Y fueron llegando goles importantes como los logrados ante el Valencia, la Real Sociedad y Almería -2- de forma consecutiva, que valieron victorias. Larrivey se convertía en el encargado de materializar las penas máximas para el equipo de Jémez. La mejor versión del delantero argentino emergía con el cambio del Rayo. La aparición de Iago Falque y Rochina, representantes de un juego vallecano más directo, favorecía que Larrivey emergiera desde las alturas para hacer goles y crear ocasiones.

Los dos últimos goles, obrados de forma consecutiva ante Espanyol y Betis, lo aúpan como máximo goleador del Rayo con once goles, a los que suma tres asistencias. Unos números excelentes para un Rayo que acabará la Liga con comodidad. Un delantero que asusta a los defensas rivales por su envergadura pero que enamora a Vallecas. Un halcón para Paco Jémez.