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Una gran noticia que deja la temporada para el Granada es la pugna entre sus dos porteros

 La temporada 2013/14 ha finalizado sin que pueda asegurarse que la portería del Granada ha tenido un dueño claro. El duelo entre Roberto Fernández y Orestis Karnezis ha abarcado todo el curso y ha tenido momentos para el español pero también para el griego, que seguramente fue el que llegó a estar más iluminado por su actuación ante el FC Barcelona. Las estadísticas muestran que Roberto tuvo más minutos, pero al igual que el curso pasado ante Toño, llegó a ver como perdía el puesto.

Ya durante la pretemporada se planteó la gran interrogante con el fichaje de Karnezis: ¿qué hacer con el portero titular de toda una selección griega? Lucas Alcaraz decidió seguir apostando por Roberto, al igual que hizo en la campaña anterior. Karnezis veía como se imponían la experiencia en Liga BBVA del de Chantada y el amor que le profesa una afición que lo idolatra tras el ascenso logrado a Primera División. La «pantera rosa» no hizo nada fuera de lo extraordinario y mostró las habilidades que lo definen: reflejos, elasticidad y un tan estético como efectivo desplazamiento en largo. En definitiva, un portero más espectacular que seguro, menos fiable a la hora de salir ante centros laterales y saques de esquina.

Pero si bien Roberto posee una gran sección de la afición que lo reclama como titular, también posee sus detractores. Así, otros tantos aplaudieron que ante el FC Barcelona y por unas molestias en el español, fuera Karnezis el que ocupara la portería de Los Cármenes. El griego venía precedido por una eliminatoria copera ante el Alcorcón que se saldó con una dramática y decepcionante eliminación. Sus guantes tuvieron un porcentaje de culpabilidad al no detener un disparo de Nagore que le dobló las manoplas. Pero ante los azulgrana, Karnezis no pudo hacerlo mejor: dejó su portería a cero con paradas de mérito y el equipo se hizo con tres puntos vitales e inesperados ante un rival que se jugaba la Liga.

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Su actuación fue aplaudida por prensa tanto nacional como internacional, sorprendiendo que hasta entonces no hubiera disputado ni un solo minuto en Liga. Karnezis aguantó la titularidad cinco partidos más pero para el trascendental encuentro en Pucela, volvió a ser Roberto el guardian de los rojiblancos. La fiabilidad del griego, que no tuvo ningún error de bulto en sus seis partidos, sufría la carencia de algo que sí que posee Roberto: la conexión con el resto de jugadores, su capacidad de ordenar y su inteligencia en situaciones límite. Así lo hizo valer en Zorrilla, con pérdidas de tiempo precisas y nunca exageradas, sabiendo tranquilizar a sus compañeros como hizo con Nyom cuando este rozó el gol en propia meta.

Pero si algo ha caracterizado esta competencia durante todo el año, es el respeto y la profesionalidad. Ambos se han encontrado frente a frente con un portero de experiencia que sabe lo que es competir con un puesto, entendiendo que no existen los favoritismos ni la fama internacional. Alcaraz, por su parte, supo manejar perfectamente la situación. Pese a un protagonismo reducido, Karnezis ha logrado el objetivo de defender la portería griega en el Mundial de Brasil. Cedido por Udinese durante esta temporada, el futuro de Karnezis es una incógnita. El de Roberto sí que es más claro: su contrato hasta el 30 de junio de 2015 hará que como mínimo pelee por un puesto durante una campaña más, la que será su quinta en el club.