LaCONTRACRONICA

El gol de Lombán en el último suspiro deja en agridulce el gran esfuerzo del equipo

El Granada este año es un barco cargado de remeros con Caparrós al timón. En Elche, el nuevo Granada volvió a mostrar su nueva filosofía. Fuera de casa, los rojiblancos serán conservadores. No concederán un espacio atrás, ni un paso de más arriba. Cuidando cada centímetro con la esperanza de que, en algún momento, los jugadores de más calidad en el centro del campo darán con un pase definitivo para uno de los dos delanteros de Caparrós. Ante el Elche, la propuesta estuvo a punto de dar con un resultado positivo.

Sin complejos, el Granada cedía el control del partido a los locales, que buscaban a través de Coro y Rodrigues las cosquillas de los laterales. Pronto, no obstante, descubrieron que Nyom sigue inexpugnable y que Sissoko aspira a ello, pese a sus defectos. Entonces Escribá pensó que el oro estaba en el balón parado, y ahí descubrió la debilidad del equipo de Caparrós. Avisó a los diez minutos Jonathas, libre en el área pequeña, con un remate excesivamente cruzado. Error en la marca. A esa primera ocasión respondía la principal novedad de la alineación rojiblanca junto a Piti, Murillo e Iturra: Isaac Success. Su movimiento de espaldas terminaba con un disparo colocado con la zurda que por el peso de las buenas intenciones se marchó desviado.

En torno a la media hora, volvían a gozar ambos equipos de dos nuevas situaciones de gol. Rodrigues, tras un error en el despeje de Sissoko en saque de esquina rojiblanco, aprovechaba el espacio libre para escabullirse y encarar a Roberto, que milagrosamente salvaba el primero. A la oportunidad más clara del partido respondía El Arabi con otro uno contra uno. Su vaselina, demasiado débil, no superaba a Tyton, y en el rechace era Roco el jugador que evitaba el tanto. Antes del descanso, Jonathas volvía a mandar un aviso a Roberto y Roco erraba lo imposible en un nuevo saque de esquina mal defendido por los visitantes.

El equilibrio volvería a restablecerse en el segundo tiempo. El Granada, con Foulquier entrando por Sissoko, salía con las ideas más claras y atreviéndose por fin a combinar en campo contrario. El equipo, al igual que ante el Deportivo, reaccionaba tras pasar por la caseta. Tras un cuarto de hora inicial de muchas interrupciones, Foulquier llegaba a línea de fondo y sembraba el pánico en el área franjiverde. Albácar terminaba despejando.

Pero el Granada había vuelto del descanso para robar los puntos y solo la estricta legalidad lo evitaría de forma momentánea. Success haría un golazo, tras un nuevo movimiento de espaldas al arco, pero su situación inicial fue sancionada como fuera de juego. Diez minutos más tarde, un centro de Piti desde la esquina  saldría por centímetros para anular el eficaz testarazo de Babin.

Tanto va el cántaro a la fuente que el gol terminó subiendo al marcador. Lo firmó Fran Rico rubricando la comodidad del Granada y la creciente impotencia del Elche. Definió tras entrar al área tras la izquierda aprovechando una gran habilitación de Success, que recuerda en todo a Ighalo y alguno en la grada pensó que simplemente había modificado el nombre y el dorsal en su camiseta.

El partido, que hasta entonces había sido tosco, sin mucho juego, y sobre todo muy reñido, parecía resuelto. Nada debía evitar que los puntos marchasen hacia Andalucía. Pero Escribá recordó que lo precioso, esta vez la plata, estaba en el balón parado. Un excelente balón de Albácar en el añadido fue remachado por Lombán tras despiste monumental de Foulquier. La constancia daba como resultado un empate que quizás habría sido firmado en la previa pero que deja un sabor agridulce. Una nota ilusionante asoma: Isaac Success es una realidad.