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El extremo gallego se estrena en Primera tras seis años curtiéndose en la cantera del Real Madrid

Dicen de Lucas Vázquez que destaca por una educación inmaculada. Al poco de escucharle hablar uno puede reparar en la chispa de inteligencia de un gallego curtido en Madrid que ahora busca demostrar su valía como futbolista en la Ciudad Condal. Nació hace 23 años en Curtis (A Coruña), donde algunos de los apenas 2.000 habitantes se atreven a compararle con el gran Amancio.

Su iniciación futbolística no puede entenderse sin su hermano Mateo, cuatro años mayor que él. Las maneras mostradas siguieron desarrollándose en las categorías inferiores del Ural C.F. de A Coruña –de donde salió Paco Buyo-. Tras formarse como infantil y cadete, el Real Madrid decidió llevarlo a Valdebebas en 2007. Fue Míchel, hoy entrenador del Olympiakos y entonces director de la cantera del club merengue, el que habló con sus padres Tino y Carmen. Lo que creyeron una broma resultaba la realidad más influyente en la deriva del joven Lucas. Madrid se convertía en su nueva casa y el de la franja morada, su nuevo escudo. Meses antes de que esto ocurriera, Capello conquistaba el campeonato liguer gracias al gol de Raúl Tamudo en el Camp Nou, una hazaña que el extremo celebró como madridista convencido en su pueblo natal, como reveló en una entrevista a COPE.

En su primer año participó del Mundialito que el Juvenil C del Real Madrid arrebató al FC Barcelona gracias a la calidad de Sarabia u Óscar Plano, procentes del A, quienes eclipsaron al gallego. Tras un curso de adaptación, Vázquez comenzó a destacar en la 2009/10 ya como integrante del Juvenil A de Alberto Toril y con Morata, Álex Fernández o Carvajal como compañeros de equipo. Juntos conquistaron la Copa de Campeones y la Liga Juvenil, cayendo en la final de la Copa del Rey juvenil ante el Athletic de Bilbao.

Después de un año en el Real Madrid “C”, Lucas Vázquez debutaría en Segunda B con el Castilla logrando el ascenso tras imponerse a Cádiz y Mirandés en los play-offs. En la pretemporada 2012/13 tuvo la oportunidad de debutar con el primer equipo de la mano de José Mourinho en un encuentro amistoso ante el Oviedo en el Carlos Tartiere. Titular, no desaprovechó la oportunidad inaugurando con clase el marcador y poniendo su nombre en el mapa. Aquella temporada volvió a verse eclipasado por la deslumbrante figura de Jesé Rodríguez, manteniendo la cifra de cuatro goles de su primera campaña y aumentando sus participaciones.

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Con las incorporaciones definitivas al primer equipo de Morata, Jesé Rodríguez y Nacho, Lucas Vázquez se convirtió en el capitán y líder del filial blanco junto al hoy deportivista José Rodríguez. A pesar del descenso, no se puede decir que el extremo no diera la cara. Nueve goles y ocho asistencias reflejan un protagonismo inusitado para actuar anclado a la banda derecha. Indiscutible tanto para Alberto Toril como para José Manuel Díaz, acabó la campaña como máximo goleador del equipo.

Un descenso que lamentó como el que más, a pesar de ser consciente del interés del RCD Espanyol en sus prestaciones desde el mes de mayo. El extremo marchó a la gira por EEUU convocado por Carlo Ancelotti, dejando buenos detalles ante el Inter de Milán, para posteriormente estampar su firma como jugador perico. También pretendido por el Elche, la insistencia de los catalanes y la presencia de Álex Rodríguez y Cristian Gómez, ex del Real Madrid, en el vestuario desequilibraron la balanza. En condición de préstamo, los blanquiazules cuentan con una opción de compra de dos millones de euros que, gracias a los plazos, ya es seriamente considerada por los dirigentes del Espanyol a pesar de la delicada situación financiera del club. El Real Madrid, por su parte, decidió conservar otra opción de compra durante las dos primeras temporadas del contrato por cuatro años que el anterior desembolso activaría.

Vázquez no puede evitar reconocer que la vuelta al Bernabéu, ya como uno más del primer equipo, sería un sueño hecho realidad, lo que le hace seguir de cerca el ejemplo de José Callejón, de quien admira su capacidad para el desmarque. El gallego, no obstante, solo piensa en brillar en el recién bautizado como Power8 Stadium recuperando para el Espanyol la capacidad de desborde en banda que no poseen los Salva Sevilla, Abraham, y compañía. Útil en el 4-4-2 por su sacrificio defensivo –casi cinco recuperaciones por partido, solo por detrás de Cañas y Víctor Vázquez- y por su descaro –lidera las estadísticas de regates intentados y logrados de su equipo-. Características a las que aúna un gol, dos asistencias y una media de nueve centros al área por partido.

Importante a la hora de atacar el espacio creado por Sergio García al retrasar su posición para bajar a recibir, Vázquez no goza de los privilegios de los que gozaba en el Castilla pero por fin se encuentra disfrutando de la Primera División. Su rendimiento está superando las expectativas. Sergio tiene una misión para él.