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Su gesta ante el Levante le concede el reconocimiento que el delantero merece

Catorce minutos puede ser poco o mucho tiempo, según el motivo. Para hacer cuatro goles en un encuentro igualado en la máxima categoría del fútbol español, suficiente. Al menos para Alberto Bueno, un “asesino silencioso” que con trece dianas ya es el máximo goleador nacional, sosteniendo al Rayo Vallecano de Paco Jémez al firmar casi la mitad de los goles del equipo.

Pensar que el nombre de Alberto Bueno está de moda sólo por sus cuatro goles sería traicionar la realidad. Ha terminado por consagrarse como un muy buen futbolista después de algunos altibajos. Lo cierto es que su hazaña va a acompañarlo siempre, pues son cuatro y no más los futbolistas que, en toda la historia del fútbol español, han logrado mejorar su marca. Estos son Kubala, quien lo hizo en 13 minutos en la 51/52; Mundo y Campanal, en diez minutos en la campaña 41/42; y Bebeto que pulverizó estos récords al batir a Marcos, del Albacete, por cuatro ocasiones en apenas seis minutos.

Nacido en Madrid hace 26 años, Alberto Bueno dio sus primeros pasos en el Club Hayedo de Moratalaz, su barrio, para poco después incorporarse a la Escuela de Fútbol Concepción. Fue reclutado por los ojeadores de Valdebebas en categoría infantil y comenzó una andadura que con apenas 15 años lo llevó a cambiar el cadete por el Juvenil División de Honor. Destacaba no sólo por su facilidad para el gol sino por su entendimiento del juego. En la 2005/06 se convirtió en el máximo goleador de España en la categoría con 40 goles, conquistando además la Copa de Campeones con el premio al máximo goleador incluido. La sub-19 apostó por él para el campeonato europeo del verano de 2006 en Polonia y Bueno respondió con creces. Apoyado en futbolistas como Mata o Piqué, salieron campeones con dos goles del madrileño en la final.

Ya conocido por el madridismo y comparado con Raúl González, el delantero arrancó una nueva campaña como futbolista del Real Madrid Castilla en Segunda B. Con dos primeras malas temporadas, hubo que esperar a la tercera para recuperar a ese delantero goleador que tanto había destacado. 16 goles que lo devolvieron a la actualidad más inmediata del club madridista, siendo visto como un recurso para ‘los mayores’. Debutaría con el primer equipo de la mano de Bernd Schuster en octubre de 2008 en la ida de la eliminatoria copera ante el Real Unión de Irún. No pudo evitar la desastrosa eliminación de su equipo pero enamoró al Bernabéu con un primoroso gol desde fuera del área, con rosca y a la escuadra. Ahí había jugador.

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Sin embargo, nadie le garantizaba las oportunidades. Bueno, consciente de ello, buscó una salida. El Valladolid realizó un gran esfuerzo por él -3 millones de euros- para satisfacer el deseo de José Luis Mendilíbar, quien ya había solicitado su contratación la temporada anterior. Sorprendentemente, su participación fue escasa en el inicio, actuando además lejos del área. Su creciente protagonismo no derivó en goles –sólo uno- y su equipo terminó descendiendo. Con uno de los salarios más altos de la plantilla, se le planteó la opción de salir cedido y éste eligió cambiar de país. Firmó por el Derby County de la Premiership inglesa.

En Inglaterra, Alberto Bueno se reconcilió con el fútbol aunque su faceta goleadora siguiera apagada, pues no pasó de los cinco tantos. Despertó el interés del Wigan de Roberto Martínez, obligando al técnico del Derby County a asegurar que el ex madridista seguiría con ellos hasta el final de su vinculación en junio. Cuando ésta llegó, el jugador volvió a la capital del Pisuerga con el objetivo de ser partícipe del ascenso a Primera División, aceptando una rebaja salarial. Ese objetivo pudo verse cumplido de la mano de Miroslav Djukic, con el que Bueno logró siete goles en 32 partidos.

En verano de 2012, se vio apartado por el técnico serbio hasta el cierre del mercado, quedándose finalmente en el club. La áspera relación entre ambos se producía por la supuesta “falta de intensidad defensiva” del delantero, que no encontraba acomodo en una mediapunta destinada a Óscar, viéndose desplazado a banda izquierda. No obstante, ya en Primera pudo sacar a relucir su calidad ganándose su continuidad en la categoría, que no en Pucela. Obtuvo la carta de libertad y firmó por el Rayo Vallecano de Paco Jémez, quien había avalado previamente su llegada.

En Vallecas, cerca de su hogar, Bueno ha encontrado la estabilidad y la confianza que todo ser humano necesita para hacer bien su trabajo. Querido y respetado desde el primer día, ha superado la decena de goles en las dos temporadas y es un fijo para Jémez por su capacidad para incorporarse al centro del campo para construir juego. De hecho, se le puede ver apareciendo cercano a los centrales para ayudar en esa tarea a Roberto Trashorras.

Con un contrato que expira el 30 de junio de este año, todo parece indicar que Bueno buscará un salto en su carrera. Los cuatro goles conseguidos ante el Levante han hecho que su nombre haya sido vinculado a Southampton, Wolfsburgo y Palermo, entre otros. Así es Alberto Bueno, un delantero que es mucho más que eso.