LaCONTRACRONICA

Tercer milagro consecutivo de un Granada que se ve en Primera

La idea de que el fútbol es un estado de ánimo se ha teñido de rayas rojas y blancas. Horizontales. Para explicar el presente de este equipo hay que volver tres semanas atrás en el tiempo -¡toda una vida, oiga!- y comprender cómo, en el fútbol, los muertos resucitan. El aficionado fiel tiene tanto derecho a resignarse y dejar de creer como a mantener la fe en un imposible. Aquel que analiza, frío, no podía inventar razones para el optimismo. Quizás se trate de eso último: temperatura.

El caso es que el Granada se ha calentado y ha comenzado a funcionar. Anoeta fue escenario de la tercera conquista de José Ramón Sandoval en tres encuentros al cargo. Firmó para cuatro, y a este paso no querrá renovar con tal de evitar rasguños en lo que va camino de convertirse en una hazaña histórica. Falta dar un último paso, pero el dado en Donosti es vital. Esperando resultados, el Granada podría salvarse incluso perdiendo contra el Atlético en Los Cármenes.

Iturra fue la única variación con respecto al once que ganó al Córdoba y enfrente, Moyes apostó por Prieto y Canales como compañeros de Bergara en un centro del campo frágil. Más adelante, Vela caía a la derecha, Castro ocupaba su habitual banda zurda y Finnbogason asumía ser la referencia. Salió con iniciativa la Real Sociedad, metiendo al Granada en su campo. Conservadores, los visitantes tenían problemas para iniciar el juego y se limitaban a protegerse de un rival hasta entonces inofensivo. Vela fue el primero en avisar con un disparo desde la frontal. Sandoval estaba advertido de las llegadas de ambos laterales  y obligó a Lass y Rochina a un repliegue intensivo que mermaba un poco más sus posibilidades en ataque. Sin embargo, el guineano terminó por aparecer.

Entre la escasez, Bangoura se convirtió en el principal argumento del Granada por su velocidad, imprevisibilidad y sobre todo, decisión. Desafió a Carlos Martínez en el costado zurdo y fue el primero en inquietar a Zubikarai, aunque su disparo cruzado se marchase fuera. La Real metía miedo a balón parado pero el Granada encontró pronto la flaqueza del conjunto vasco: las llegadas en segunda línea, sencillas dada la presencia de un solo centrocampista defensivo en los locales. Rochina entendió esa debilidad personándose en la frontal del área pero mandó arriba las dos ocasiones de las que dispuso. Tampoco Javi Márquez tuvo mejor suerte. Un saque de falta lejano de Piti, destinado al remate de otro futbolista, terminó por ser la mejor ocasión granadinista pero Zubikarai reaccionó a tiempo tras el bote para conservar el empate al intermedio. El Granada le comía terreno a su rival.

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Deportivo, Almería y Eibar puntuaban –los dos primeros ganaban- y la necesidad apuraba a un equipo que no terminaba de ser preciso, pese a disponer de chances. Los realistas seguían sin generar más peligro que ciertos centros envenenados pero Sandoval perdía a su mejor hombre. Lass Bangoura se resentía de una molestia muscular y dejaba su lugar a Rober Ibáñez, que mandaba a Rochina a la izquierda. Remontaba el Sevilla al Almería en una noticia que, con seguridad, llegó a los granadinistas. No obstante, el Granada perdía peso y Carlos Martínez mandaba un nuevo centro a la cruceta.

Entonces, el técnico granadinista realizaba un cambio que podía considerarse extraño, a pesar de su inteligencia. Sustituía a Piti con Fran Rico en pos de adueñarse del encuentro, renunciando a la dinamita del mediapunta. El efecto no pudo ser más instantáneo. En una jugada algo atropellada pero eficaz, el balón caía a Rochina en el área y, tras revolverse, le dejaba el gol en bandeja a El-Arabi, que intuyó el movimiento del valenciano. El éxtasis. Sin tiempo para temer por el empate, Ibáñez hacía el segundo en carambola tras un disparo con la zurda, casi sin fe, que daba en un defensa y superaba a Zubikarai.

Rubén Pérez saltó al campo para terminar de amarrar los tres puntos pero fue otro el encargado de firmarlos. Rochina, más protagonista en la grada y en Twitter a lo largo de la temporada, convertía una obra de arte al superar al meta realista desde el centro del campo. Apenas recuperó el balón, ya sabía lo que tenía que hacer. No le hizo falta tomar carrerilla. Anoeta aplaudía el gol y el esfuerzo de un equipo que se lo creía. El Granada, con Sandoval al timón, firmaba su tercer milagro.

Queda dar el último paso, decimos, y es ante el Atlético de Madrid en Los Cármenes. Los de Simeone aún deben amarrar el tercer puesto, para lo que les vale un punto que al Granada podría no servirle para asegurar la permanencia. El Deportivo de la Coruña juega en un Camp Nou convertido en discoteca donde no se aceptarán otros cubalibres que no sean goles azulgranas y el Almería recibe a un Valencia que quiere agotar sus posibilidades de hacerse con el acceso directo a Champions sin perder la cuarta plaza, Sevilla al acecho. El Eibar, que recibe al descendido Córdoba, tiene la salvación en su mano tras el punto logrado en Getafe. El Granada, virtualmente, se ve en Primera. Ganar al Atleti sería el cuarto y definitivo milagro. El que convertiría en leyenda a José Ramón Sandoval.