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El escocés cumple con el objetivo de salvar la temporada y piensa en lo que viene

Los txuri urdin se llevaban las manos a la cabeza con la forma en que su equipo iniciaba la temporada 2014/15. La profunda decepción por la eliminación de la Europa League en su previa ante el Krasnodar no auguraba un buen año y así fue. Jagoba Arrasate, que ya estaba discutido tras fracasar estrepitosamente en Champions League el año anterior, no lograba activar a un bloque que se arrimaba peligrosamente a los puestos de descenso, llegando a ocuparlos. Asustada, la directiva apostó por dar un volantazo. Firmó a David Moyes.

Un fichaje mediático en busca de un efecto total, de una revolución. Haber mordido el polvo en Old Trafford no manchaba el historial de un técnico de méritos sobradamente reconocidos al frente del Everton. La mayor duda, su adaptación a la Liga. Moyes procuró empaparse de aquello que le rodeaba siempre con una sonrisa en la boca y con la educación por bandera. Procuró aprender de sus compañeros en el oficio no sólo estudiándolos, sino invitándolos a una copa de champán después de los partidos. Todo un gentleman para salvar a la Real Sociedad.

El primer golpe llegó con la victoria en Anoeta a un FC Barcelona que decidió prescindir de Leo Messi en el primer tiempo. Luego fue demasiado tarde. Aquella primera gran hazaña quedó acompañada de empates que si bien no ilusionaban a nadie, servían para hacer escalar al equipo en la tabla alejándose de su mayor miedo, el hipotético descenso. Dijo en su presentación Moyes que pretendía realizar un juego de ataque, pero sobre todo, ganar. Lo ofensivo de su equipo ha quedado en entredicho si por ofensivo entendemos acumulación de ocasiones de gol, y aquello de “ganar” podría ser sustituido por “sumar”, sin demasiados detalles ni brillantez. Pero lo cierto es que la Real Sociedad ha terminado la temporada con posibilidades y esperanzas de luchar por Europa. Influyó en ese sueño una racha de tres victorias –dos en Anoeta- ante Espanyol, Getafe y Córdoba que posteriormente se vio frenada por seis partidos sin sumar de tres.

Tácticamente, Moyes ha apostado por sus hombres de mayor calidad renunciando a los extremos pero no al juego por banda, que protagonizan sus laterales Zaldúa y Yuri. Por delante de ellos se ubican jugadores como Xabi Prieto o Canales que tienden hacia el centro, siendo Chory Castro el único que hace de la cal su hábitat natural. No obstante, no es eso lo que le pide Moyes. Partiendo del doble pivote creativo Pardo-Granero, el escocés busca atacar con cuánta más gente posible, mejor, manteniendo un único punta que no ha podido ser Vela con constancia debido a la rotura en el menisco interno de la rodilla izquierda que lo lastra desde febrero. A pesar del amago de renacimiento de Finnbogason, el hombre más fiable de Moyes ha sido Agirretxe.

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Fuertes en casa con siete triunfos y cuatro empates en doce partidos, el nuevo técnico ha sufrido una pésima planificación de temporada con escaso fondo de banquillo que le ha obligado a tirar de jugadores del filial sin reunir estos las condiciones exigidas para la máxima categoría. La ausencia de refuerzos en el mercado de invierno supuso un duro golpe para Moyes.

Es por ello que, aunque de puertas para afuera se diga lo contrario, esta Real Sociedad que ya no se juega nada piensa más en la próxima temporada que en la actual. David Moyes ha viajado a Bélgica y Holanda para observar de cerca a posibles incorporaciones y tiene entre ceja y ceja la renovación de Rulli y el fichaje de Danny Ings del Burnley. Él mismo se encargó de asegurar su continuidad a pesar de la insistencia de la prensa inglesa por relacionarlo con Newcastle y West Ham, un compromiso con los de Donosti que es bien valorado por una afición que ve en él y en la promesa de una mejor plantilla para el curso venidero motivos suficientes para ilusionarse con volver a Europa. Todo esto sin perder la apuesta por la cantera, ya que Oyarzun, Hervías y Capilla podrían contar como jugadores del primer equipo en la próxima pretemporada.

Ante el Granada, David Moyes tendrá un problema al que poner solución, y es que a su esqueleto le faltan las vértebras. Markel Bergara es el único mediocentro disponible toda vez que Rubén Pardo y Esteban Granero se le perderán por sanción, junto a Rulli, y Zurutuza ha sido operado esta semana. Así las cosas, las posibilidades surgen de la baraja formada por Elustondo, una opción más defensiva, Canales y Prieto, soluciones demasiado arriesgadas, o los canteranos Capilla –que ya debutase ante el Levante-, Sanz o Sangalli.

En un encuentro que podría suponer la despedida de más de un miembro de la plantilla, lo único que realmente se juega la Real Sociedad es un buen cierre del año en Anoeta, que ha visto de todo esta temporada. El último partido antes de lo que puede ser una nueva era.