El Real Sporting inició, nuevamente de la mano de Abelardo, otro asalto a La Liga. La ilusión de los guajes es obtener de forma holgada la salvación, haciendo para ello fichajes de renombre y contrastada experiencia en Primera División. Los sportinguistas hacen del Molinón un santuario y, amparados en el espíritu de bloque, se convierten en uno de los equipos más difíciles de batir en su casa. Lejos de Gijón, la historia es otra

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El «Pitu» Abelardo está de vuelta en Granada. Lo hace con un equipo reconocible, pero sutilmente renovado donde más falta les hacía a los sportinguistas. El ex jugador del Barcelona, entre otros, pidió refuerzos en la defensa para no sufrir tanto como el pasado año, en el que la reacción final y la gentileza del calendario, hicieron posible la permanencia en la élite del fútbol español. Los cambios han sido pocos pero de cierta importancia, ya que lo que funcionaba no debía ser modificado. Por ello sigue a los mandos de la nave Abelardo. Un entrenador que ha conseguido enganchar con el total de la afición sportinguista. En la defensa se ha producido la llegada de Amorebieta, un defensor que juega al límite del reglamento y aporta consistencia en la zaga. También llegó a Gijón el nazarí Babin, que no tenía hueco en el proyecto de Jémez. Ni el técnico canario, ni el central estarán en Los Cármenes esta semana. Douglas y Lillo completan el póker de fichajes en la defensa del cuadro gijonés. Por delante llegan los fichajes más importantes, los refuerzos en la medular. Y es que, aprovechándose del descenso de los azulones, Abelardo pescó en Getafe y se hizo con Víctor Rodríguez. El inicio de temporada del mediocentro es absolutamente bárbaro. También han llegado Moi Gómez, una joya de Villarreal que no brilló lo suficiente para hacerse su hueco en El Madrigal, y Xavi Torres del Betis. Tres hombres que, unidos a la unidad compacta que ya formaban los Carmona, Nacho Cases o Sergio Álvarez, dan un equilibrio magnífico al plantel de Abelardo. En la delantera también ha habido cambios. Se marchó Guerrero y el cedido de oro, Sanabria, que acabó en Sevilla. Por contra, han llegado Burgui, Duje Cop y sigue Castro.

El objetivo no es solo salvarse, sino hacerlo bien y evitar sufrimientos. Abelardo salvó el primer gran match point de su carrera en el Villamarín. Ahora, con un año más de experiencia, sobre sus hombros recae el peso de la responsabilidad. Tiene más y mejores armas y el inicio de campaña había sido prometedor, aunque varias derrotas consecutivas han dinamitado ese comienzo. Abelardo no tendrá excusas ni en su propia casa, la salvación es una obligación y para ello debe solventar el mayor problema del Sporting, obtener puntos lejos del Molinón.

Portería

En la meta sigue el gran «Pichu» Cuéllar, protagonista de las últimas semanas por lo acontecido en la sala de prensa. Lejos del polémico tema, estamos ante un portero muy infravalorado. Tanto como querido e importante para la afición guaje. El guardameta combina reflejos, colocación y seguridad. Alma y referencia en la unidad defensiva del Sporting, Cuéllar es el portero idóneo para colocar bajo el larguero del Molinón. A pesar de estar en un equipo al que rematan demasiado, Cuéllar no es un portero que reciba goleadas de bulto constantemente y siempre es de los más destacados entre los hombres de Abelardo. Para paliar sus habituales dolencias físicas han llegado dos porteros. Uno es el joven Diego Mariño, que acabó descendido con el Levante. El otro, el prometedor Whalley del Zaragoza. De momento, ninguno ha tenido oportunidades, aunque se espera que el ex granota juegue la Copa.

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Defensa

Lora, capitán incombustible del Sporting, sigue siendo un fijo en la zaga. Más aún tras la salida de Hernández a todo un campeón de la Premier, el Leicester. Amorebieta se ha hecho, lógicamente, con el puesto de central, mientras que Babin ha quedado como tercer central. La pareja del internacional por Venezuela es uno de los defensas jóvenes con más proyección de Europa. Hablamos de Meré, que sorprendió a propios y extraños con una gran primera campaña en La Liga. En la derecha se abre el debate con la llegada de Douglas. El jugado, aún perteneciente al Barça, cuenta con un pobre cartel tras ser objeto de memes, chistes y demás bromas por su paupérrimo papel en el Barcelona. Sin embargo, según acreditan los medios más especializados en el Real Sporting, tras ese hombre apaleado se escondía un lateral profesional y más que válido para la Primera División. Quizá el Barcelona le quedó demasiado grande y encuentre el renacer de su carrera en un equipo algo más modesto. Canella y Lillo también parten con opciones de jugar en las bandas guajes.

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Medular

Nacho Cases es el hombre. Lo era cuando debutó un imberbe Nacho y lo es ahora, cuando porta el 10 a la espalda. Su periplo en Segunda, siempre al amparo del escudo sportinguista, lo ha catapultado al estatus de icono del sportinguismo. Ofertas para salir no le han faltado nunca a este centrocampista. Siempre aseado en la salida del balón, duro cuando debe poner músculo en el centro y con clase para controlar el tempo del equipo gijonés. Por si fuera poco, han de añadir una enorme capacidad de sacrificio y un disparo lejano potente y peligroso. Su trabajo, en los partidos más cómodos, pasa completamente desapercibido, pero sus ausencias se notan en el cuadro de Abelardo. Este año, además de su inseparable socio, Sergio Álvarez, otra de las perlas escondidas de La Liga, Cases cuenta con un auténtico colaborador de lujo. Llegó desde Getafe para brillar y así lo está haciendo en este inicio de temporada. Víctor Rodríguez se ha echado el equipo a la espalda en los primeros partidos de Liga y ha acompañado su exquisito trato del balón con un dribbling efectivo y una capacidad anotadora muy importante. El fichaje de los guajes es Víctor. En las posiciones de interior pueden aparecer Canella o Lora, laterales que no tienen problema para adelantar su posición. Burgui ha disfrutado mucho jugando como interior, si bien su posición idónea es algo más centrado, para aprovechar su juego al primer toque. Moi Gómez e Isma López también son grandes opciones para un centro del campo que brinda mucho juego a Abelardo. Y es que todos los jugadores que ocupan esa línea de 3/4, pueden jugar en banda o ocupar la posición de mediapunta. Es en el banquillo donde vemos quizá más falta de posibilidades, estando los exóticos Rachid y Ndi como opciones válidas pero carentes de experiencia y temple.

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Delantera

La posición más delicada del cuadro de Abelardo. Carlos Castro, Viguera y Cop parten con las mismas opciones, dando quizá más continuidad a Castro, único delantero «veterano» de ese tridente de opciones. Cop ha jugado de titular más partidos que ningún otro, pero no ha respondido del todo como se esperaba. Si bien es cierto que hay una clara mejoría con respecto al jugador que llegó al Málaga. Viguera llegó en las últimas horas de mercado y se puede hacer con una buena posición, pero algo más retrasado. Del punta que jugaba como referencia en la Segunda División, le queda poco a Viguera. En San Mamés ha podido gustar cuando ha acompañado a Aduriz, incluso como extremo a pierna cambiada. Con menos opciones que estos tres, pero con los ojos de Castellón puestos en los minutos que tenga, está Akram Afif. El joven futbolista de Qatar llegó al Villarreal, que apostó muy fuerte por él. Por ello, los Roig decidieron buscarle acomodo en un equipo de Primera. Así las cosas, en Gijón dará sus primeros pasos en el fútbol europeo un jugador que está llamado a copar portadas en el futuro.

Entrenador

Abelardo es un entrenador que ha innovado poco o muy poco en su corta pero ascendente trayectoria. Más querido por su afición por sus constantes luchas con árbitros y otros equipos y por su pasión en la banda. La zona técnica del Molinón es tan espectacular como la que ocupa Simeone en Madrid. Sus broncas y ánimos, sus aplausos y reproches, sus reacciones en definitiva levantan al hincha sportinguista de su asiento y lo alienta a animar hasta el final. Mejor motivador, por tanto, que creador en la banda, Abelardo se ha limitado a encontrar un sello y darle a su equipo equilibrio y continuidad. Salido de La Masía como entrenador, Abelardo es conocedor del fútbol total de Cruyff que luego complementaría Guardiola y ahora Luis Enrique. Abelardo empezó su andadura en los banquillos con el mismo propósito que los anteriores, dominar el fútbol de dominio con la ayuda de la posesión y el juego de toque. Los equipos en los que ha militado como técnico lo han obligado a dejar un poco atrás el estilo y centrarse en el resultado. No se lleven a equívoco, el Sporting puede jugar muy bonito y lo hará si el rival se lo permite. Pero en general, el Sporting juega un fútbol directo, de ida y vuelta y algo más defensivo cuando el resultado lo exige. Esto es lógico y plausible.

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EL FICHAJE // VÍCTOR RODRÍGUEZ

LA ESTRELLA // Nacho CASES

JUGADOR A SEGUIR // RACHID AÏT-ATMANE y Dani NDI