Termina el año y en GranadaCFWeb hemos decidido resumir lo que ha dado de sí el 2016 al Granada CF. Lo iniciamos con el primer cuatrimestre y hoy continuamos con el ecuador del año, unos meses de metamorfosis en el club rojiblanco.La despedida de Pina, los Pozzo, el capitán Diego Mainz y el desembarco asiático en la ciudad alhambreña

Celebraciones y despedidas en el intenso mes de mayo

El quinto mes del año iba a ser una auténtica montaña rusa para el agitado corazón de cualquier aficionado rojiblanco. El Granada había superado el primer amago de infarto, al remontar a la UD Las Palmas el 0-2 con el que se había puesto el equipo canario en los primeros 15 minutos de juego. La exhibición rojiblanca quedó ensombrecida más tarde por el presunto caso de amaño que destapó un «aficionado» rojiblanco. Sea como fuere, el destino del club pasaba por momentos delicados en lo deportivo y lo institucional, pues eran muchas las voces que apuntaban a una inmediata venta del Granada CF. De la incredulidad inicial se pasó a la expectación cuando el matrimonio Pina-Pozzo pareció romperse. Pero la compraventa del equipo pasaba a un segundo plano, jugándose en el verde el todo por el todo y una revalorización del conjunto de cara a esa venta. El Sánchez Pizjuán surgía en el horizonte más próximo del Granada CF. Por suerte para las aspiraciones deportivas del equipo que dirigía José González, los hispalenses estaban a las puertas de una nueva final de la Europa League, por lo que el partido era totalmente intrascendente para Emery y los suyos. El Granada salió con todo, mientras que algunos canteranos y los jugadores menos habituales del Sevilla formaban para el equipo local. No fue sencillo, aunque los resultados de los rivales directos acompañaban, el Granada no solo no conseguía adelantarse, sino que se veía afrentado por el ímpetu de la joven delantera sevillista. Cuenca dio en el clavo, anotando el tanto inicial en el descuento de la primera parte. El Granada se lanzó a por el segundo tanto, pero fue el canterano Diego González el que niveló la contienda e hizo presagiar lo peor a la increíble afición rojiblanca. Cabe destacar que Quique Pina fletó una caravana de autobuses, desplazándose la afición granadinista por millares al estadio sevillista. Los últimos diez minutos fueron una locura, el Granada anotó tres goles ante un Sevilla poco concentrado en el choque. Con el cuarto gol llegó el delirio y la salvación (1-4).

Poca trascendencia tenía ya el último partido de la temporada. Poca para los locales, ya que enfrente tenían a un FC Barcelona que necesitaba la victoria sí o sí para proclamarse campeón de liga. Con el Madrid ganando en Riazor, la suerte de los rojiblancos hubiese sido seguramente esquiva de no ganar en Sevilla. Y es que el Barça salió a ganar sin miramiento alguno. El Granada plantó cara, con la sombra de los maletines sobre A Coruña y el Nuevo Los Cármenes. Ni Dépor, ni Granada pudieron hacer nada y fueron derribados, acabando como campeón el Barcelona. El estadio fue marco de varias celebraciones y despedidas. La de un Quique Pina que se sabía desplazado del cargo; la del eterno capitán, Diego Mainz, cuyo historial con las lesiones no le dejó brillar en su última temporada; la celebración de los campeones culés y, sobre todo, la celebración de la permanencia. El sufrido año le valió a la afición un título honorífico que entregó la Liga: el de «Mejor Afición de la Liga BBVA 2015-16«.

A finales de mayo se acabó la era dorada del murciano Quique Pina al frente de la institución. Pozzo vendió el club a Lizhang por mediación de Pere Guardiola y MediaBase Sports. Pina intentó continuar ligado al club, ya fuera con el nuevo dueño o haciéndose él con parte de la propiedad del Granada CF. No pudo ser y se despidió entre lágrimas, jurando amor al Granada CF y dejando abierta la puerta a un regreso. La afición se volcó con el ex presidente que llevó al equipo a Primera desde el pozo de la Segunda B.

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Junio, julio y agosto, inicio entre la ilusión y la incertidumbre

Como todos los principios, el del asiático Jian Lizhang levantó la expectación de todo el mundo del fútbol. Uno de los magnates chinos más importantes desembarcaba humildemente en el Granada CF y se proponía ampliar el patrimonio del club, extender la marca por todo el mercado mundial y conseguir en un medio plazo unos objetivos deportivos ilusionantes. Los nombres de jugadores de renombre se sucedieron durante meses, a pesar del límite salarial que impone la LFP y que obligó a Javier Torralbo «Piru» a rebajar sus pretensiones en el mercado. Así, de una ilusionante ventana veraniega de fichajes, se pasó a una quietud preocupante. El fichaje, hasta bien entrado el verano, era el del entrenador. Paco Jémez firmó con el Granada tras dejar al Rayo en Segunda División. Su contratación alegró enormemente a gran parte de la afición, ya que el entrenador llegaba con un estilo ofensivo y arriesgado que poco se había visto en Granada.

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Los fichajes que afición, entrenador y proyecto demandaban no llegaban. Además, muchos de los jugadores de la cartera italiana de los Pozzo, abandonaron el conjunto con ellos. El Arabi, Success, Doucouré o Peñaranda se marcharon. Otros, terminaban su cesión como Andrés Fernández o Miguel Lopes. Por último, en una venta copiosa pero poco aplaudida, Rochina se marchó a Rusia. Todos los referentes y caras conocidas de la afición fueron abandonando el nuevo barco, quedándose la plantilla en cuadro. Las bajas de Babin, Fran Rico, Ricardo Costa o Rubén Pérez sorprendieron, pues eran posiciones poco reforzadas hasta el momento. Piru se vio sin plantilla a poco de iniciar el campeonato, pero acudió al mercado con una infinita paciencia a la hora de realizar movimiento alguno. Lo que más inquietó a la afición fue la naturaleza de los primeros fichajes, que venían con la carta de libertad o en forma de cesión, haciendo dudar acerca del poder económico del nuevo mandatario. Tito, Toral y Boga fueron los primeros en llegar. Les siguieron Ochoa, Angban y Gabriel Silva. Cero desembolso por parte del club en los primeros meses de mercado. Saunier y Ponce llegaron también al equipo, mientras los focos los acaparó José «Tin» Angulo. El delantero ecuatoriano había brillado en la Copa Libertadores y llegó en el primer gran fichaje de la era Lizhang. Gastón Silva fue la última incorporación antes de comenzar la competición. Los partidos amistosos habían servido para mostrar ese fútbol dinámico y ofensivo de Jémez. Gustó y se tuvo paciencia a pesar de la mala posición del equipo en el mercado de fichajes. Para debutar en liga, en casa además, se recibió a un Villarreal en crisis pero con el bagaje de jugar competición europea. El tramo final del partido no solo sirvió para empatar (1-1), sino para enganchar a la afición al juego de los de Jémez.

Tras ese punto inicial, llegaron los fichajes de Samper, Pereira y Atzili. Todo parecía comenzar a funcionar, pero llegó la debacle institucional y deportiva. Un punto realmente negro en el primer verano de Lizhang. Angulo daba positivo en un control por cocaína, sin haber debutado aún con el Granada. El control antidopping correspondía a un partido de la Copa Libertadores, por lo que el fichaje se rompió y el jugador fue suspendido. El Granada perdía a su fichaje estrella y viajaba a Las Palmas con pocos jugadores en su plantilla. El equipo de Quique Setién ridiculizó a la defensa en una segunda parte bochornosa (5-1) y Jémez tropezó en el primer escalón de la prensa.

Y en el último día de mercado llegó el festín. Jémez se sentó a la mesa y Piru fue entregándole fichajes hasta completar una plantilla polivalente e ilusionante. Al menos, así lo parecía la mañana del 1 de septiembre. Kravets, Bueno, Carcela, Tabanou, Rubén Vezo,… todos fichados en los últimos compases del mercado. Ahora sí, el Granada de Jémez se encaminaba, sin demasiadas excusas, hacia la eterna lucha. Jémez, ya se encargaría de demostrar que no era así, que aún había excusas que poner.

Continuará

Fotografías: Antonio Ropero