La derrota en Anoeta certifica matemáticamente el descenso del equipo rojiblanco. Una realidad que tardó en llegar pero que se asumió con el paso de las jornadas. Tres entrenadores después, la pésima planificación deportiva deriva finalmente en el desembarco del Granada CF en la Liga 1|2|3

El Granada CF es nuevo equipo de Segunda División, después de caer derrotado en Anoeta por dos tantos a uno. Ni siquiera el empate, que consiguió Adrián Ramos a mitad del segundo tiempo, salvaba al equipo rojiblanco de acabar en la categoría de plata. Con este nuevo tropiezo, el Granada dejará de pertenecer a la Primera División cuando finalice la temporada presente. No ha sido una sorpresa para nadie, ya que la permanencia estaba poco menos que imposible tras los recientes resultados en casa, quedándose la salvación a más de diez puntos.

El Sporting de Gijón, que cayó anoche ante el Villarreal, sería el único equipo que aún podría obrar el milagro, aunque se antoja muy difícil también, más aún si el Leganés obtiene algún punto en su partido de esta jornada. Por lo tanto, Osasuna y Granada son equipos totalmente descendidos y abatidos por el momento deportivo que atraviesan. El descenso de los nazaríes, merecido a tenor de lo visto en el terreno de juego durante toda la campaña, acaba con la etapa más fructífera y bonita del club en este siglo. Se abre, sin embargo, una nueva ventana al optmismo y la esperanza. El objetivo, regresar a Primera más pronto que tarde. Antes, el plantel rojiblanco tendrá que acabar con la máxima dignidad posible esta temporada. Para comenzar este breve periodo en el limbo, el Granada recibirá a un Madrid inmerso en la lucha por la Liga y las semifinales de Champions. Luego viajará a Pamplona, en un duelo ya de «Segunda División». El último partido, de momento, del Granada CF en primera será ante el RCD Espanyol, en el Nuevo Los Cármenes.

Foto: Olga Arévalo