Siempre falta algo, siempre ocurre algo en Granada debido a que nunca existe la felicidad absoluta con su equipo de fútbol. El granadinista durmió la noche del domingo con el sentimiento de vacío, del sí pero no como dice la letra de David Bisbal, la extraña incógnita de que ocurre con este escudo cuando todo apunta a una temporada de ilusión y éxito. El trabajo se ha hecho perfecto tras un curso agonizante y frustrante en todas las escalas del club, sobre todo para el granadinista que repite carnet desde Tercera División y los chavales que empezaron a seguir al club en la extenuante etapa  de Segunda B, ellas y ellos siempre creyeron en la corazonada.

La pócima de la felicidad tiene los mejores ingredientes posibles a través de jugadores reconocidos en la categoría, un técnico experimentado y una dirección deportiva capacitada para afrontar el reto preestablecido aunque algo vuelve a fallar, de nuevo sobrevuelan los fantasmas sobre Los Cármenes, un lugar hechizado hasta la fecha para repeler las malas energías forasteras. Los pactos de no agresión traducidos en empates añadidos a las malas energías de vallisoletanos, tarraconenses, vallecanos, gaditanos y manchegos comienzan a desestabilizar la ambiciosa temporada del Granada CF.

El ápice de nostalgia resurge cuando los resultados son negativos, el granadinismo se mantiene incrédulo cada jornada que su equipo vuelve a pinchar y nombres con pasado rojiblanco despuntan en la categoría de plata. Futbolistas como Álvaro García, que debutó en Primera con el Granada, triunfan en la división llevando en volandas a su Cádiz, Sergi Guardiola es el segundo máximo goleador de la categoría proporcionando un atisbo de esperanza al Córdoba o incluso el excelente estado de forma que vuelve a demostrar Dani Benítez en Chipre, pese a pertenecer a un contexto diferente. También podríamos añadir la explosión del Cucho Hernández que ha pertenecido al club aunque significaría acrecentar la nostalgia pero no estoy dispuesto a hurgar en la herida porque existen motivos para creer con razones de verdad.

Estos jugadores son un grupo espectacular cargado de profesionalidad que tiene experiencia suficiente para superar el obstáculo que se ha presentado en el camino. El club está implicado y la única solución pasa por remar todos juntos debido a que la situación no es la mejor posible pero tampoco es la peor. Pensad que el karma no puede ser malo con el granadinismo, que el fútbol termina siendo justo, les debe una alegría y es el momento de tirar hacía adelante. El balón está deuda con todos los rojiblancos.

Foto: La Liga