No queda otra, es el momento de arrimar los hombros para luchar todas y todos juntos por un objetivo que cada vez se hace más difícil. El futuro más cercano del Granada se debate entre seguir durante una temporada más en la Liga 1|2|3 o volver al hueco reservado entre los mejores, que se perdió hace menos de un año. Piensen en la peor situación posible: quedarnos en Segunda División un curso más, debemos de aceptar que tampoco debe de ser un drama escandaloso, esto es fútbol y no debemos de obviarlo. Si algo tiene la afición del Granada es la capacidad de renovarse e ilusionarse con poco que le dan.

En cambio, reflexionen un momento sobre lo mejor que le puede ocurrir al Granada durante los próximos dos meses. Todos coincidimos en el sueño del ascenso, el objetivo que todos los componentes del mundo granadinista anhelan, no hay nadie que no lo quiera por muchos errores que se cometan, es tal la dimensión de la meta que el granadinismo está obligado a explorar cualquier sendero con opciones remotas, aunque sean milagrosas, de conseguir llegar hasta el destino fijado: el retorno a la élite.

No es el momento de pensar en si vamos a remar para nada; es el momento de centrarnos en empujar incondicionalmente el barco, formar parte de la tripulación y animar sin pudor a los capitanes de la navegación, porque la orilla sigue visible en el horizonte del mar de dudas donde navega ahora mismo el proyecto nazarí. Hay que remar y no parar, toca animar y no desistir hasta exprimir la última gota para ver el vaso medio lleno y finalmente ascender, como sea y de la forma que sea. Quién se quiera bajar del barco tiene hasta el domingo a las 17 horas para hacerlo.

Si el barco se queda encallado a pocos metros de la `Tierra Prometida´ ya habrá tiempo de sobra durante el verano para lamentarse, reflexionar, pedir explicaciones y seguramente responsabilidades a los gestores del club rojiblanco. Dos meses perfectos para los críticos, este año prácticamente somos todos pero aún nadie nos ha despertado del sueño compartido. Un sueño que debemos de explotar porque mientras sea posible toca mentalizarse con una frase de toda la vida: “nunca dejes de soñar”.

La afición tiene el obligado cumplimiento de empujar a los futbolistas a una dinámica positiva, donde los jugadores compitan en un ambiente integrador y motivador que ayude a florecer lo mejor de cada persona profesional que tenga la camiseta rojiblanca sobre el césped durante los próximos siete encuentros, con opción a cuatro ilusionantes batallas. Quizá aún no se han dado cuenta del escudo que llevan en el pecho y solo toca espabilarlos desde el contexto que sueña todo futbolista cuando es un chaval. Acudamos a los recibimientos, apoyemos constantemente dentro del estadio y viajemos como visitantes; porque lo vuelvo a repetir, cuando las matemáticas no contemplen opciones ya habrá un largo rato bajo el calor sofocante para reflexionar y discutirlo todo .

Granadinista, estás obligado a ser el mejor `coach´ del conjunto nazarí y es el momento de luchar por nuestros sueños. Nos vemos en la Calle Pintor Manuel Maldonado a las seis horas de la tarde para recibir el bus de los jugadores como en las mejores épocas. Toca ganar a la Cultural desde el recibimiento hasta el último segundo que decrete el colegiado y volveremos a creer, porque forma parte de nuestra idiosincrasia, vamos a confiar en las palabras de Machís: “si ganamos otra vez, nos volverán a tener miedo”. Un pequeño matiz que me gustaría recordar: nadie os regaló el cartel de ser “la mejor afición de España” según la Liga de Fútbol Profesional. Porque fuimos, somos y seremos.

Lo dijo el hasthag #TodosJuntosEnLaLucha,  ha llegado el momento y allá vamos. Cabeza alta y nunca bajen los brazos.

Foto: Granada CF