El Granada recibe a la Cultural y Deportiva Leonesa tras decepcionar en el último encuentro y tras unas polémicas declaraciones de Manolo Salvador que no hicieron sino crispar más aún el ambiente. A priori, la vuelta de Machís tras su sanción y la posible titularidad de Adrián Ramos aparecen como principales remedios al «pequeño problema» que se trae el Granada entre manos. Morilla tendrá que vencer y convencer a una afición que no quiere poner el alma en la garganta sin premio alguno

Pasó una de las semanas más largas de la temporada para el plantel y el cuerpo técnico del equipo rojiblanco. Las malas sensaciones dejadas ante el filial del Sevilla pesaron y mucho en un conjunto que llegó al tramo final de la temporada envuelto en un mar de dudas. Tal fue el punto de ansiedad que Morilla y compaña decidieron hacerse con los servicios de un psicólogo para trabajar en el componente mental que tiene todo deporte. «Hemos intentado liberarlos de ese bloqueo», confesó Morilla el pasado viernes. El técnico llegó a decir que los jugadores no podían ni dar el más fácil de los pases por esa ansiedad que ahoga al equipo en la fase de creación y lo somete en el repliegue y las jugadas a balón parado. Hoy, de nuevo en casa, los rojiblancos deben mantener viva la llama del ascenso y hacerlo, no sólo en función del resultado -aunque sea primordial- sino también dando un golpe sobre la mes y volviendo a ser ese equipo autoritario y temido en casa. Temor o respeto que parece haber perdido tras los resultados cosechados desde un tiempo hasta hoy. Los grandes males que parece sufrir el conjunto nazarí tienen remedio sudamericano. Machís y Ramos, uno volviendo tras una ejemplar sanción y otro buscando asentarse en el once, son las dos grandes esperanzas de afición, institución y compañeros. El bache de juego que atravesaba el equipo, al menos en ataque, puede justificarse hasta cierto punto con las bajas ya mencionadas y otros jugadores que arrastraban molestias -el caso de Salvador Agra-. Ante la Cultural Leonesa, Morilla vuelve a contar con prácticamente el once que Oltra pareció vestir de gala. El mejor de los vehículos para llegar a la victoria es el cohete venezolano Darwin Machís, con quien Morilla no había tenido el placer de contar en sus primeros partidos como entrenador del primer equipo.

El once rojiblanco mantiene alguna que otra incógnita, como la posición de Kunde y el estado físico de Ramos, al que se espera como titular si está realmente recuperado para la causa. La principal baja o ausencia es la de Germán, al que Morilla mandó a la grada sin más motivo que la decisión del sevillano. Rey Manaj se suma a esa bolsa de jugadores que pasan del césped al asiento del graderío de un partido a otro. Varas, que hizo un buen trabajo en el empate a nada en Sevilla, seguirá protegiendo los palos locales, con Chico y Saunier como eje de la zaga. Tampoco dejan dudas los laterales, Martínez y Díaz y se espera que el portugués Agra sea de la partida en la banda diestra. Por izquierda, el Granada volverá a disfrutar de su jugador más desequilibrante, mientras que Kunde jugará pero no se sabe si lo hará en el doble pivote -su demarcación habitual esta temporada- o como enganche tras el punta. Peña, del que prescindió Morilla en Sevilla, vuelve a la convocatoria y podría regresar directamente al once titular si el camerunés retrasa su posición. La principal duda, más allá del quiénes, es el cómo. Y es que el Granada CF está demostrando ser un equipo demasiado errático mediada la primera media hora, entre otras cosas por las dificultades para ponerse por delante en el marcador. La urgencia de puntos que arrastran los rojiblancos han convertido alguno de los partidos que más controlados parecían tener en sufridos correcalles. Dos puntos de nueve posibles son una losa pesada de la que los de Morilla deben deshacerse con brío para seguir aspirando al playoff.

La Cultural, por su parte, llega a Los Cármenes en una dura pugna por abandonar el vagón de cola de Segunda División. Su objetivo es, al igual que para el Granada el ascenso, la misma vida y, dados los resultados de esta jornada, puntuar en Los Cármenes sería vital. No es uno de los equipos que peor juega de la categoría, de hecho llega a la ciudad andaluza con una racha de dos victorias y una dinámica positiva que empuja a los de Rubén de la Barrera a seguir creyendo en la salvación. El panorama, aunque se reconozca complicado, no les es del todo desfavorable, pues el Granada es un equipo en tendencia negativa y tocado psicológicamente. La presión pasa a ser de unos locales obligados a ganar por su condición de anfitrión y su situación en la tabla, mientras que los leoneses no tienen nada que perder en Los Cármenes y sueñan con ser la sorpresa. Romper el ritmo de los rojiblancos y alargar la agonía de los de Morilla son dos aspectos que tratarán de forzar los «leones». El que no estará hoy en el área técnica será el entrenador visitante, que cumplirá su último encuentro de sanción. Dirigirá a la Cultural Leonesa el segundo de abordo, Abel Mourelo. La convocatoria quedó mermada por las bajas con las que cuentan de la Barrera y Mourelo: Emi, Rodri, Díaz y David García son las más destacadas. Se espera que Señé e Iban Salvador sean las referencias de un equipo sin miedo a nada, con Yeray, Marcos y Moutinho ocupando la medular y confiando en la solvencia de Palatsi en meta. Una nueva piedra en el camino de un Granada empequeñecido. Y es que quizá el problema no sea pequeño, sino que haberse ido haciendo pequeño haya sido el problema.

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