La cúpula deportiva del Granada CF confía en Pedro Morilla a pesar de los tropiezos del equipo en los últimos partidos. La situación preocupa, pero aún no se quiere dar la voz de alarma pues el playoff se encuentra a un partido de distancia. Los siguientes días y, sobre todo, el encuentro ante el Huesca podrían aflojar la cuerda sobre la que camina el sevillano y a la que ya quieren subir otros entrenadores

El Granada no cambiará de entrenador. O eso se puede dar por sentado a día de hoy. A pesar de las sensaciones que dejó el equipo en las últimas jornadas, Morilla seguirá dirigiendo al primer equipo rojiblanco. Es por lo tanto un hecho -si no ocurre un cataclismo- que el técnico hispalense se sentará en el banquillo del visitante en El Alcoraz, donde un mal resultado dejaría muy complicado el objetivo de estar en esa eliminatoria de post-temporada. Los responsables deportivos de la entidad granadina no quieren precipitar los acontecimientos y están decididos a continuar con Morilla al mando, aunque no se sabe hasta dónde llega el convencimiento de estos en que el sevillano consiga meter al equipo entre los seis primeros. El empate ante la Cultural, por cómo se dio, no desacreditó al técnico. Tras las decepciones ante Lorca y Sevilla Atlético, se esperaba una mejoría en el juego ya con varias de sus mejores fichas sobre el tapete. Y así fue, pues el equipo notó la vuelta de Machís y llegó a ser superior con once sobre el verde, completando sus mejores minutos desde la llegada del sevillano. El Granada pudo sentenciar el encuentro con el cuarto tanto durante esa fulgurante salida del vestuario en el segundo tiempo y es con esas sensaciones con las que los más positivos, dentro y fuera del club, han querido quedarse. De extender el domingo en el tiempo esos buenos minutos y sacar un buen resultado ante el Huesca, el crédito de Morilla crecería tanto como el de aquellos que pedían calma ante la ausencia de Machís, Ramos y Saunier.

Sin embargo, y teniendo en cuenta ese poso de confianza que aún queda sobre Morilla, los rumores se han precipitado a primeros de esta semana. Primero fue la dimisión de Lucas Alcaraz. Muchos aficionados, quizá ajenos a la actual norma sobre entrenadores, pedían la vuelta del granadino y veían en su salida del Almería el posible cese de Pedro Morilla. Lo cierto es que esa no es la intención, entre otras cosas, porque no puede darse la situación. Alcaraz ha dirigido a un equipo de La Liga 123 este año y no podrá volver a hacerlo, por lo que sólo veremos al ex entrenador en Los Cármenes si este acude en el papel aficionado. El mercado de entrenadores está, a causa de la normativa vigente, muy limitado y muchos de los candidatos que los aficionados sacan a la palestra tendrían, tras una hipotética marcha de Pedro Morilla, el mismo impedimento que Lucas Alcaraz. Los Pepe Mel o Quique Sánchez Flores, por más que la gente fantaseé con ellos, no podrían ser entrenadores del Granada esta temporada.

Dentro de ese difícil reto que es encontrar un entrenador de renombre, que no haya entrenado en España y no tema el fracaso que supondría no solucionar la papeleta rojiblanca, salen pocos candidatos. Uno de ellos es un viejo conocido de la afición. Y es que el Diario IDEAL avanzaba esta mañana el ofrecimiento de Abel Resino a través de su agente. La actual situación del Granada y su banquillo no es ajena para el ex portero ni para su representante, Juan Manuel López, quien habría llamado a la puerta para que Resino entrene a los rojiblancos en la que sería su tercera etapa. No hay dos sin tres, debe haber pensado López. Lo cierto es que desde el Granada se habría cerrado la puerta a ese regreso… de momento. Los acontecimientos deportivos de hoy en adelante serán los que requieran o no un cambio de rumbo. Morilla ha confirmado en repetidas ocasiones que su cuerpo técnico está fuerte y trabajando mucho para alcanzar la deseada orilla. De no verse ningún brote verde de inmediato, la cúpula deportiva podría hacer una última apuesta y entregar las riendas del equipo a otro entrenador. En ese caso, Salvador ya cuenta con un currículum más sobre la mesa. Además, como añade IDEAL, Resino y Manolo Salvador trabajaron en el Levante hace una década (2006 a 2008).

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El cese de Morilla es una decisión que aún no se plantea, pero posible en el peor de los casos. No se pretende correr más que el tiempo y ponerse en un caso extremo en el que ya no encajaría el adjetivo «pequeño». La destitución del sevillano hablaría mal de los próximos partidos (Huesca fuera y el Rayo Vallecano en Los Cármenes) y sería poco menos que una llamada de socorro, reconociendo la falta de acierto en las decisiones de un tiempo para acá. La dureza del calendario y el ruido generado esta semana en torno al futuro del banquillo hacen que ese escenario, por desgracia, ya no sea tan remoto.

Foto: LaLiga