El cántabro es indiscutible para Diego Martínez en el once titular del club granadinista. El centrocampista ha disputados seis encuentros con la camiseta nazarí y se ha convertido en una de las sensaciones del arranque liguero de la Liga 1|2|3. La pareja Montoro – San Emeterio está destacando en la Segunda División

Una de las principales razones de la línea ascendente del Granada se debe a la figura de Federico San Emeterio Díaz,  futbolista de 21 años nacido en Sierra de Ibio, un precioso escondite rural rodeado de bosques cantábricos. El joven jugador es uno de los principales pilares que fortalecen la competividad del equipo de Diego Martínez durante el primer tramo de competición. Petición expresa del míster gallego tras su pasado en el Sevilla Atlético y avalado por una carta de presentación excelente en el Nuevo Los Cármenes tras la soberbia actuación plasmada sobre el césped granadino, con gol incluido para derrotar al Granada, que llegaba al encuentro siendo líder de la categoría durante noviembre de 2017. El Granada Club de Fútbol no ha vuelto a colocarse en la primera posición de la Liga 1|2|3 aunque Fede está aportando todo lo que tiene para devolver al club rojiblanco a la plaza que le privó, un año después.

El centrocampista actúa en el doble pivote junto a Ángel Montoro, una pareja revalorizada durante los dos primeros meses del nuevo curso de la Segunda División, aunque el exsevillista realiza una función más atrasada que el valenciano. La colocación, la inteligencia y el carácter recuperador del joven son virtudes que están repercutiendo positivamente en el crecimiento de Montoro con la elástica rojiblanca, que está demostrando su mejor versión en la división de plata. El valenciano está volviendo a disfrutar del fútbol gracias a la fidelidad de su compañero de zona, San Emeterio, que aporta lo imprescindible para que Montoro se encuentre más liberado y pueda ser creativo cerca del área rival, una situación que no era la más idónea durante la campaña pasada debido a los desajustes defensivos que sufría la plantilla con Oltra, Morilla y Portugal. No es casualidad que el veterano centrocampista lleve dos goles en su casillero personal. ‘San Eme’ omnipresente en el terreno de juego es un multiusos, arregla un descosido y transmite confianza a sus compañeros. Las ganas de un chaval con la mente de un experimentado jugador. Encontrar una foto donde aparezca sin presionar a un rival es misión imposible.

Una de las mejoras en el juego rojiblanco está siendo el buen trato de la posesión gracias a la combinación entre futbolistas que disfrutan dando toques al balón y a otros que toman decisiones correctas para facilitar los destellos con el esférico. El recorrido de San Emeterio sobre el verde y las fantásticas características de un pivote defensivo, que apunta alto, no son incompatibles con el buen criterio en la salida de balón que está presentando el granadinista en sus citas con el plantel nazarí; un plus que lo ha afianzado en el esquema de Martínez, por delante de Alberto Martín, el capitán, curtido en mil batallas.

El potencial del cántabro a sus 21 años no parece estar muy lejos de la Primera División, la categoría donde milita el equipo que posee los derechos del efectivo. El Real Valladolid aceptó la cesión al Granada para terminar de formarse como futbolista en una posición tan delicada como la de pivote defensivo en el máximo nivel aunque el contrato esconde una opción de compra en favor de la entidad de Jiang, una esperanza factible en circunstancias idílicas para el granadinismo con un futbolista de proyecto. San Emeterio ha conseguido cubrir y olvidar la ausencia de Pierre Kunde, un reto que parecía difícilmente mejorable.

Foto: La Liga