Los rojiblancos fueron superiores a los canarios en el Estadio de Gran Canaria pero la fortuna se alineó con el equipo local. Rubén Castro, en posición ilegal, y Araujo anotaron los tantos amarillos cuando los locales estaban más incómodos. Adrián Ramos y Rodri se reivindicaron con goles. Puertas falló un penalti que bloqueó el exgranadinista Raúl Fernández. El empate final ha provocado la destitución de Manolo Jiménez; Paco Herrera es el nuevo entrenador de Las Palmas

El Granada de Diego Martínez volvió a luchar hasta el final, una identidad que se vuelve a repetir pese a la ausencia de suerte que no está siendo aliada del cuadro rojiblanco durante la competición. El Granada dejó su sello en Gran Canaria tras plasmar su personalidad sobre el verde, los nazaríes realizaron una primera mitad magnífica enturbiada por la falta de precisión en la zona de ataque y el gol en el 43´ de Rubén Castro cuando los canarios estaban más incómodos sobre el terreno de juego. Araujo realizó un tiro defectuoso y el ‘siete’ amarillo desvió el esférico para enviarlo al fondo de las mallas, un tanto que llegó en fuera de juego, difícil para el ojo humano aunque sirve para volver a demandar el VAR en Segunda División. Un resultado injusto en el marcador parcial que demostraba la pegada local bajo el runrún  local. Adrián Ramos tras una jugada ensayada ejecutada a la perfección y un disparo con rosca que peinó la escuadra, y un lanzamiento potente de Víctor Díaz fueron las mejores oportunidades del bloque andaluz. El gol de Rubén Castro sólo era un pequeño bálsamo de lo que iba a llegar en horas posteriores.

El equipo de Diego recuperó la iniciativa tras el paso por vestuarios y la acción del empate llegó en el mejor momento posible, en el inicio de la segunda mitad, tras un cabezazo de Adrián Ramos en un córner lanzado por Vadillo. El colombiano se quitó un peso de encima de cara al gol y realizó una de sus mejores actuaciones con la camiseta granadinista. El colegiado anuló, justamente, un milimétrico gol de Adrián Ramos, una acción que podría haber hecho justicia con el tanto ilegal de Castro y que se convirtió en el cuarto gol anulado de forma correcta en dos jornadas consecutivas. El Granada se encontraba en el mejor tramo del partido para arrancar la victoria de un feudo diseñado para dar un golpe en la mesa aunque los visitantes dieron un paso hacía atrás cuando parecían estar en perfectas condiciones para hincar el diente al conjunto de Manolo Jiménez. Espínola, segundo de Martínez, sustituyó a Vadillo por Nico Aguirre, un cambio  especulativo que coincidió con el momento de mayor dominio y empuje amarillo hasta el gol del incansable Araujo, el mejor del equipo insular, en el 79´de juego. Una diana que parecía definitiva aunque Diego Martínez se guardaba un as bajo la manda con la entrada de Rodri, que revolucionó el choque. Prácticamente, en la respuesta siguiente del Granada llegó la acción del penalti por mano de Cala tras un barullo en el área pequeña que frenó el empate. Una ‘parada’ de Juan Cala que tendría que haber significado la doble amarilla pero el sevillano quedó impugne. Puertas cabizbajo y con el rostro contrariado cogió el balón para lanzar el penal y recuperar la senda goleadora aunque los signos previos en la cara del almeriense se tradujeron en un flojo lanzamiento que acertó Raúl. Una pena máxima que debió ser ejecutada por Montoro, el mejor del partido, o por Adrián Ramos. El mediocentro valenciano volvió al once titular y dejó un recital impresionante bajo la mirada atónita de su antigua hinchada. Una estocada moral en cualquier Granada de anteriores temporadas aunque este equipo demostró, una vez más, que está más vivo que nunca.

El premio del empate tuvo que esperar dos minutos para que Ramos apurara línea de fondo para servir en bandeja el gol de Rodri Ríos, llenar de éxtasis el banquillo visitante, preparar el despido de Manolo Jiménez e imprimir el contrato de Paco Herrera para volver a desembarcar en la capital insular. Los delanteros granadinistas se reivindicaban en el peor escenario, en un estadio donde la chispa de Rubén Castro y Araujo era sinónimo eterno de comparativa. Los puntas de este Granada mantienen al club nazarí como líder en solitario de la Liga 1|2|3 en una jornada donde los perserguidores (Alcorcón, Deportivo y Málaga) pueden superar al proyecto granadino en la clasificación. Una situación tras visitar a Las Palmas que todos hubiésemos firmado con los ojos cerrados allá por agosto. El Granada intentará superar la franja de los 30 puntos contra el Real Sporting el próximo viernes a las 21 horas en el Nuevo Los Cármenes delante de una afición orgullosa de sus futbolistas. Un bloque asturiano que puede llegar a la ciudad de la Alhambra bajo la tutela de un nuevo técnico, si el derbi asturiano acaba arrollando a Baraja.