El Granada consiguió una victoria importante en su visita al Nou Estadi de Tarragona. Quini volvió a ser el relevo de Álex Martínez y el cordobés rindió a un nivel destacado. Álex Pozo fue el autor del gol tras un contragolpe ejecutado a la perfección. Los locales merecieron algo más pero el Granada volvió a tirar de oficio y gestión de partido. Los granadinos acabarán la jornada en puestos de ascenso directo y ocupan, provisionalmente, el liderato

El Granada llegaba al sur de Cataluña subido en la ola que genera una victoria de oficio en un escenario como La Rosaleda donde nadie había arañado ningún punto hasta el 1 de diciembre. Una motivación acrecentada tras el ‘pinchazo’ del Deportivo en Riazor. La zona de ascenso directa dependía del Granada aunque el cuadro de Diego Martínez ha interiorizado en el búnker nazarí que todas las semanas hay que hacer borrón y cuenta nueva sin analizar la clasificación. Esta jornada tocaba seguir sumando como visitantes en casa del colista; el último clasificado tuvo más peligro que el Málaga, una muestra de la complejidad de la categoría. El Gimnàstic de Tarragona buscó un giro radical en su situación clasificatoria a través de empuje e intensidad, delante del mejor registro de espectadores del curso, durante los primeros compases del partido aunque sólo era un hecho momentáneo hasta que el tobillo de Montoro se adaptase al césped catalán para dirigir desplazamientos aéreos a las botas de sus compañeros. La consigna de Diego Martínez estaba clara y el objetivo pasaba por aprovechar la verticalidad del Granada que enredaría a la zaga tarraconense, una defensa con la mala costumbre de invitar a la cita del gol a sus rivales. La accidentada temporada del Nàstic no es proporcional a la experiencia y al buen nivel técnico de jugadores como Del Moral, Barreiro, Márquez o Albentosa, este último se inventó un tacón en el área chica y la pelota se paseó por el arco de Rui Silva. El meta portugués crece a pasos agigantados en todas las facetas del juego de guantes; siempre seguro atrapando el esférico sin adornos aunque el luso tuvo que realizar una estirada fantástica para taponar un remate desde la frontal que acabó en gol aunque Sebas Coris estaba en posición ilegal cuando aprovechó el despeje del guardameta nazarí. El Nàstic se iba recomponiendo con el paso de los minutos y cada vez que se acercaba a territorio granadinista era con peligro.

Los peores minutos del Granada sobre el verde del Nou Estadi significaron la mejor noticia del duelo para el cuadro de Diego Martínez tras una contra de libro ejecutada a la precisión por el plantel granadinista tras un córner del Nàstic donde San Emeterio se jugó el tipo para conseguir el despeje, que cayó a las botas de Pozo que superó líneas tras un sutil toque al espacio, la recogió Vadillo; el gaditano se cruzó sesenta metros para fijar al central, asistió a Pozo y el sevillano colocó la guinda final con un remate cruzado en el 34‘. Los minutos siguientes hasta el fin de la primera mitad se caracterizaron por un ambiente bronco de la hinchada local a causa de una acción polémica donde Germán Sánchez taponó a ras de suelo y el balón le golpeó en el brazo aunque el reglamento no sanciona con pena máxima ese tipo de situaciones.

La segunda mitad se caracterizó por la misma tónica del primer acto aunque la moral del cuadro catalán estaba ligeramente mermada tras el premio de Pozo en el mejor momento de la escuadra de Enrique Martín. Prácticamente, en los primeros segundos de la segunda parte el Granada pudo colocar ventaja en el marcador aunque hubo falta de entendimiento entre Germán y José Antonio cuando saboreaban el tanto. Cada lanzamiento de Montoro era un quebradero de cabeza para la zaga local. Volvió a apretar el conjunto catalán y el Nou Estadi para recuperar la dosis de locura que había quedado plasmada sobre el duelo. Otra vez le tocaba gestionar el sufrimiento a este Granada armado de moral en los peores momentos de la temporada. Del Moral con un centro defectuoso casi encontró el gol anhelado. Diego sustituyó a Vadillo, que no estuvo muy acertado, en lugar de Fede Vico para recuperar el control perdido durante los últimos tramos del choque. Una sustitución que le vino al Granada como anillo al dedo para relajar la exaltación local y esperar a que el reloj se parara en el 90′. El exgranadinista Uche ingresó en el campo y activó las alarmas por la famosa ‘maldición del ex’ que ya sufrió el Granada de Oltra cuando estaba inmerso en una racha inmaculada. El nigeriano tuvo la mejor ocasión del Nàstic tras peinar un centro que se paseó por la escuadra de Rui Silva, un gol que mereció el cuadro local tras imprimir una buena actuación delante de su hinchada. El empate hubiese sido el resultado más justo pero el Granada de Diego Martínez, que cambió el ritmo del partido con sus cambios, trabaja hasta la última milésima del reloj para colocarse en lo más alto de la clasificación con 34 puntos en el casillero antes de volver a encontrarse con su gente en las faldas de Sierra Nevada. Un ‘Tourmalet’ del que sale muy bien parado con experiencia para salir fortalecido de rachas negativas. La semana que viene toca el Real Oviedo de Anquela y Joselu.

Nàstic de Tarragona: Bernabé; Sebas Coris (Omar), Albentosa, Salva, Djetei, Abraham; Imanol García, Viti, Javi Márquez (Uche); Manu Del Moral (Suárez)  y Barreiro.

Granada Club de Fútbol: Rui Silva; Víctor Díaz, Germán Sánchez, José Antonio Martínez; Quini; Fede San Emeterio, Montoro (Alberto Martín); Vadillo (Fede Vico), Pozo, Puertas y Adrián Ramos (Rodri).

El colegiado amonestó a los locales Suárez, Albentosa y Barreiro y los visitantes San Emeterio y Montoro.