Adrián Ramos y Quini vieron su quinta cartulina amarilla, mientras que Aarón Escandell fue expulsado pese a no jugar

La derrota del Granada CF ante el Deportivo de La Coruña ha dejado más consecuencias en los rojiblancos de las que se reflejan en la clasificación. La polémica acción del gol con la mano de Antonio Puertas, así como la ola de protestas y cartulinas que dejó tras de sí, ha terminado con tres jugadores nazaríes sancionados para el viaje a Córdoba.

Adrián Ramos y Quini vieron su quinta cartulina amarilla en lo que va de temporada, lo que les supone un partido de suspensión a cada uno. El cafetero la recibió en el minuto 83, cuando ya había abandonado el terreno de juego, “por realizar observaciones de carácter técnico desde el banquillo”, tal y como recogió el colegiado del encuentro, Pizarro Gómez, en el acta del mismo.

Su caso se asemeja a la situación en la que se encontró Montoro hace un par de semanas. El colombiano cumple sanción, pero, además, se retiró del terreno de juego debido a unas molestias en la espalda que le impedían continuar. A la espera de conocer el alcance de la dolencia, esta podría prolongar la ausencia del colombiano, quien según Diego Martínez terminó “jodido”.

Por su parte, Quini también fue amonestado por una acción independiente del juego. Según registró el árbitro, recibió su quinta cartulina amarilla en el minuto 90 por “discutir con un contrario sin llegar a insultos ni amenazas”.

El que sí podría perderse más de un encuentro es Aarón Escandell. El guardameta rojiblanco, que no llegó a disputar ni un minuto, fue expulsado en el minuto 81 “por realizar observaciones de carácter técnico a una decisión mía desde el banquillo, a la vez que aplaudía”. Esto, a priori, no debería acarrear más que una sanción de un encuentro, pero la última observación, en la que el colegiado refleja los aplausos del malagueño, puede ampliar su suspensión.

LANZAMIENTO DESDE LA GRADA

Por otro lado, Pizarro Gómez hizo constar en su acta el lanzamiento de un objeto desde la grada. En concreto, una bolsa de pipas, “casi llena” según reflejó, fue arrojada al terreno de juego en el minuto 48, tras el gol de Quique González. Cayó a escasos tres metros del asistente número dos del colegiado, aunque como él mismo registró, no llegó a golpearle.