El Granada CF ha respondido a su mala racha aupándose a una segunda plaza que alimenta la ilusión de los aficionados

Un solo triunfo en seis partidos, acompañado de dos derrotas consecutivas durante estos, despertó el temor en el entorno del Granada CF. Con la mala experiencia del curso anterior, los fantasmas comenzaron a planear sobre los pupilos de Diego Martínez, que se mostraban alicaídos, sobre el terreno de juego. Pero la mejor manera de acabar con las rachas es invertir la dinámica, y los rojiblancos lo han hecho sumando nueve puntos en solo dos encuentros disputados.

Tras la vital remontada en Córdoba, el cuadro granadino disfrutó de una jornada de descanso en la que, debido a la expulsión del Reus del campeonato, se anotó tres nuevos puntos que le permitieron superar la barrera de los 50 puntos. Se acababa el argumento que había marcado el ritmo de todo el curso hasta entonces y comenzaba un otro reto, aún por definir.

Con la salvación en la mano, tocaba ver hasta dónde puede llegar este Granada, algo que no se podrá señalar, según insiste el entrenador nazarí, hasta que resten “cinco o seis jornadas” para acabar el campeonato. Pero la humildad se quedó en casa este domingo, cuando el conjunto rojiblanco se impuso con solvencia al Rayo Majadahonda. Ojeda y Puertas, con ayuda de Luso, taladraron la portería rival para presentar la candidatura nazarí al ascenso.

Al encadenar lo que, a efectos prácticos, supone un tercer triunfo consecutivo, el cuadro granadino ha regresado a las plazas de ascenso directo, propiciando que cunda la ilusión entre su hinchada. Es segundo, con 53 puntos y tres de ventaja sobre el tercer clasificado, así como otras nueve unidades sobre el séptimo clasificado, un escenario que le permite despegar hacia la pugna por retornar a Primera División, aunque sin perder la modestia.

Resta un cuarto de campeonato, en el que deberá hacer frente aún a rivales directos como el Málaga y el Cádiz, pero la moral rojiblanca se encuentra, de manera inevitable, por encima de las nubes. El sueño parece cercano y las sensaciones son inmejorables, aunque aún habrá que esperar para comprobar si, en las 12 jornadas que aún quedan por disputar, el cuadro nazarí continúa alimentando el sueño o, por el contrario, cae en una nueva espiral negativa.