El Granada CF ha sumado su tercer triunfo consecutivo gracias a un tempranero gol de Germán | Los rojiblancos dormirán líderes

La tarde pudo acabar de manera muy diferente si, en el último suspiro, Aguirre hubiera acertado a cruzar el esférico ante Rui Silva y, así, hubiese puesto las tablas a un encuentro de color rojiblanco desde el minuto tres. Pero no fue así. El bote desvió su disparo y el Granada CF, tras cuatro agónicos minutos de descuento, sumó su cuarto triunfo consecutivo. El conjunto nazarí se ha impuesto esta tarde al Real Zaragoza gracias a un tempranero tanto de Germán al que siguió un progresivo aletargamiento que pudo costarle caro a los de Diego Martínez.

El halo de incertidumbre que envolvía al conjunto rojiblanco la última vez que abandonó Los Cármenes se había diluido en su estancia fuera de casa. Las dudas y los tímidos silbidos se tornaron en una lluvia de alabanzas y vítores en su regreso al feudo nazarí, donde encontró, además, a una afición entregada, como en las grandes citas. La de esta tarde, sin duda, lo era.

El balsámico triunfo en Majadahonda, unido al golpe de efecto logrado en Córdoba y los ansiados tres puntos del descalificado Reus, había recuperado las mejores sensaciones de los de Diego Martínez, que podían irse a la cama sintiendo el frío de la cima de La Liga 1|2|3. El técnico nazarí, condicionado por la plaga de bajas que afecta en las últimas semanas a su equipo, decidió apostar por el mismo ‘once’ que brilló en el Cerro del Espino, con la salvedad de Quini, cuyo maltrecho tobillo permitió a un aplicado Adri Castellano sumar su segunda titularidad en el campeonato doméstico.

Y aún debían estar comentando los aficionados este cambio en la alineación cuando llegó el primer gol. El cuadro granadino salió con el motor bien revolucionado, marcando un ritmo vertiginoso que le permitió forzar el primer saque de esquina a los 30 segundos de partido. No fue en este, sino en el segundo, con el cronómetro marcando tres minutos, cuando un preciso lanzamiento de Vadillo encontró la testa de Germán en el segundo palo. Nada pudo hacer Cristian Álvarez ante el remate del gaditano, si bien es cierto que pudo molestarle el Sol.

El tanto permitió ver, nuevamente, a un Granada dominador, que quiere la pelota y que dinamita a sus rivales por los flancos. Vadillo y Ojeda lideraban las ofensivas nazaríes, mientras que Montoro, una vez más, ejerció de director de orquesta rojiblanco. Así, el balón rondaba el área maña, aunque los guantes de Cristian no sufrían desgaste.

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Sí que lo sufrieron los de Rui Silva, cuya figura volvió a ser determinante con el paso de los minutos. Los rojiblanco cayeron en una excesiva relajación que, por momentos, hizo peligrar el control de la situación, pero el meta portugués apareció para evitarlo. La poca resistencia que ofrecieron los de Víctor Fernández llegó por medio de Pombo, que estuvo a punto de marcar el gol de la jornada en el 17’, y Marc Gual, que golpeó el balón con violencia desde la frontal diez minutos más tarde. Ambos se toparon con la manopla del luso.

Pese a ello, el descanso llegó con una mayor sensación de control en los rojiblancos, que pudieron, incluso, aumentar su ventaja por medio de Ojeda, que erró al finalizar un veloz contraataque. A la vuelta de los vestuarios, sin embargo, el choque cambió de signo. Pombo e Igbekeme comenzaron a multiplicarse en la franja intermedia del terreno de juego, dotando de un mayor protagonismo a su equipo y añadiendo inquina a sus acercamientos.

Entró Ramón Azeez para contener esta reacción maña y tratar de encolar las líneas nazaríes, aunque lo único que conllevó su entrada fue la canalización del juego zaragocista por los flancos, en especial por el derecho. Por allí se turnaban Javi Ros y Alberto Benito para buscar una grieta en la muralla nazarí, aunque esta no permitía excesivas fugas. Precisamente, fue el lateral diestro del histórico aragonés el que, con un disparo repelido por Rui Silva, despertó el runrún en la grada.

El Granada quedó recluido en su campo, tratando de mitigar, de alguna forma, el empuje maño, aunque solo era capaz de cruzar la divisoria al contraataque. Así pudo Ojeda, de nuevo, ponerle calma al choque, pero su galopada en el minuto 66 acabó con un disparo demasiado cruzado. Ramos, por su parte, volvió a jugar tras un mes en el dique seco, aunque no pudo hacer más que gestionar, a la perfección, eso sí, los balones en largo que le llegaban desde atrás.

Supo sufrir, pese a todo, el cuadro rojiblanco, y acabó recogiendo sus frutos. El ímpetu maño no se disolvió entre la pugna granadina, aunque a los de Víctor Fernández les faltó acierto en los metros finales. Lo celebraron los nazaríes, que vivieron un feliz regreso a casa y que, al menos por una noche, miran la Segunda División desde la primera plaza.

Ficha técnica:

Granada CF: Rui Silva; Víctor Díaz, Germán, José Antonio Martínez, Adri Castellano; Montoro, Fede San Emeterio; Dani Ojeda (Puertas 79’), Fede Vico, Vadillo (Ramón Azeez 56’); y Rodri (Ramos 65’).

Real Zaragoza: Cristian; Alberto Benito, Guitián, Dorado, Nieto; Javi Ros (Aguirre 69’), Zapater (Pep Biel 81’), Eguaras, Igbekeme; Pombo y Marc Gual (Linares 81’).

Goles: 1-0: Germán, min. 3.

Árbitro: Ais Reig. Amonestó a los locales Montoro y Rui Silva, así como a los visitantes Nieto y Pombo.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la 29ª jornada de La Liga 1|2|3 disputado en el estadio Nuevo Los Cármenes, ante 13.139 espectadores.