El Granada acusa un gol de Djurdjevic, a los doce segundos de juego, en un partido donde los rojiblancos fueron superiores al Sporting y desplegaron todo su potencial ofensivo pese a no batir a Mariño. Diego Martínez repitió alineación y Antonio Puertas volvió a ser el futbolista más destacado del cuadro rojiblanco

La mañana del Viernes de Dolores arrancaba con ambiente festivo en el vestuario nazarí tras el vídeo publicado en las redes oficiales del club donde se escuchaban sones cofrades mientras los empleados granadinistas preparaban el material de una noche trascendental, en la que los rojiblancos querían trabajar sobre el césped asturiano a golpe de tambor. Diego Martínez repetía la alineación del triunfo frente al Málaga aunque el redoble del tambor desafinó a los doce segundos del pitido inicial con una jugada directa, y premeditada, donde los locales conectaron desde la banda derecha con Álex Alegría que ganó el salto, la peinó al espacio y Djurdjevic atacó la zona con balón para armar un remate cruzado y batir a Rui Silva. No había pasado el primer minuto del choque y el Granada ya se había hipotecado en el marcador. El tanto del punta serbio rearmó de fe e intensidad al plantel de Diego Martínez , que realizó una de las actuaciones más vistosas del equipo granadino de la temporada. Hasta el punto de que diversos medios de la división de plata, asombrados por el fútbol desplegado por los granadinistas, han descrito que viendo a un Granada así, no debería tener problemas para ascender a Primera División por la estación rápida.

Otra cosa es su delantero centro, más bien sus dos puntas, que cada jornada se alejan más de la exigencia de un plantel que aspira a todo a falta de 8 partidos para cerrar el telón de la fase regular. Adrián Ramos fue, de nuevo, un alma desangelada sobre el césped que cada vez se hace más diminuta y débil ante las defensas rivales hasta el punto de rematar como un alevín frente a futbolistas de categoría senior, aunque la apuesta por Rodri tampoco ayuda a prescindir del colombiano en el once titular porque el soriano con chispa sevillana aporta menos aún de lo que hace el cafetero. Todo lo contrario le sucede a Antonio Puertas que se ha erigido como el gran rematador del Granada de Diego Martínez, moviéndose siempre por detrás de Ramos y apareciendo por sorpresa, el almeriense volvió a demostrar en Gijón que vive un estado de forma extraordinario pero el larguero tras un soberbio remate de cabeza y dos respuestas sensacionales de Mariño frenaron al diez rojiblanco de conseguir su undécimo tanto. El portero gallego fue el mejor del bloque de José Alberto sobre El Molinón con paradas que valieron tres puntos como las mencionadas anteriormente tras otro cabezazo de Puertas en plancha, un disparo cruzado que tocó lo suficiente para alejarlo por milímetros de la línea de gol y un proyectil desde la frontal que ejecutó Ojeda en la primera mitad.

El encuentro duró noventa y cuatro minutos y el redoble del tambor sonó a la perfección durante el 99´9 % de la actuación aunque perder la contundencia durante doce segundos en la Liga 1|2|3 se puede traducir en tropiezo y en la posibilidad de perder la segunda plaza si el Albacete consigue la victoria en El Belmonte frente al Elche. El Granada volverá al norte la próxima semana, si vuelve a repetir lo de ayer ganará pero en «tierra de meigas» cualquier hechizo es posible, uno de nuestros magos como es Fede Vico no estará por acumulación de tarjetas amarillas y los granadinistas no se pueden permitir otra caída en Lugo si la apuesta es tener vacaciones muy ilusionantes a partir de la jornada 42. Hay motivos de sobra para confiar porque hay mil maneras de perder y la de ayer fue la más digna.