El Granada vuelve a la élite tras dos temporadas en Segunda División a falta de una jornada para que acabe el campeonato liguero. Los futbolistas han celebrado el ascenso en Son Moix. La isla balear fue ha sido protagonista como hace 51 años

Volvió a ser en Palma de Mallorca como en el 1968, una isla que quedará en la retina del granadinismo tras quedar marcada como una de las plazas míticas del club rojiblanco. Los granadinos, que lograron empatar con los bermellones, consuman su sexto ascenso a la élite tras la victoria del Málaga en Albacete. La equipación que más controversia generó tras la presentación de las camisetas oficiales durante el verano pasado, se ha convertido en una de las elásticas históricas para la hinchada nazarí tras un desenlace muy feliz.

El Granada superó la ansiedad del encuentro frente al Cádiz para rematar el éxito que tanto se ha hecho de rogar en una temporada interminable donde el premio final siempre ha estado muy cerca pero a la vez tan lejos.

Gracias en buen medida a la victoria del Málaga en Albacete por 1-2 en tierras manchegas. Los malaguistas hicieron posible con ese resultado que los granadinistas lograran el ascenso. No obstante, pese al empate cosechado por los granadinistas en Mallorca, la derrota albaceteña certificaba el salto de categoría matemático.

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Se avecinan así horas de máxima ebullición en las tripas de Son Moix y en todo el territorio granadino porque la gloria es tan efímera que hay que disfrutarla al máximo. Durante el miércoles, el jolgorio llegará a su nivel más alto con la ruta del autobús descapotable con la plantilla en la cima. Gran parte del granadinismo hoy trasnochará en Batallas, otros directamente cerrarán la noche aprovechando un Maertes de ascenso y no dormirán para recibir a los héroes y al gran artífice de todo esto: Diego Martínez.