Los presidentes de los clubes de LaLiga y LaLiga Smartbank, se oponen a la decisión de la Federación Española de suprimir los partidos de los viernes y los lunes, argumentando la pérdida de millones de euros por derechos televisivos

Es una realidad que para los clubes de fútbol cada vez cuentan menos sus aficionados. Miles y miles de seguidores se han quejado jornada tras jornada durante años cada vez que a su equipo le tocaba jugar en lunes o en viernes. Aparentemente los clubes también mostraban su disconformidad pero, a la hora de la verdad, ha quedado más que demostrado que era todo fachada.

La Federación Española encabezada por Luis Rubiales y a través de su jueza de competición, rechazó los horarios propuestos por LaLiga para las tres primeras jornadas del campeonato. A su vez comunicó la prohibición de disputar partidos los viernes y los lunes durante el resto de la temporada. La reacción de LaLiga, representada por su presidente Javier Tebas, no se hizo esperar, y a las escasas horas emitió un comunicado en el que manifiestó que la es la única organización competente para fijar horarios y fechas en la competición nacional de fútbol profesional. Además, LaLiga confirmó que «hay una vista judicial señalada para el próximo 7 de agosto con el objetivo de resolver cautelarmente este ataque de la RFEF a las competencias que son de LaLiga y al valor de los derechos audiovisuales de los Clubes y SAD asociados, poniendo en peligro el cumplimiento de los contratos actualmente firmados con los operadores nacionales e internacionales por un valor de más de 2000 millones de euros».

El apoyo de los clubes hacia LaLiga en este tema es total, a excepción del Real Madrid, que se negó a participar en la comparecencia de los responsables de los equipos ante los medios en la pasada Asamblea General Extraordinaria celebrada el 31 de julio.

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Los clubes manifestaron su “profunda preocupación” por lo que consideran “una invasión de las competencias de LaLiga por parte de la Federación”. Han tildado la situación de “ataque frontal a los clubes”. Durante su comparecencia, pusieron de manifiesto que los ingresos por la venta de sus derechos audiovisuales han permitido “que no haya que subir los abonos a los aficionados y que se pueda mantener o bajar el precio de los mismos”.

Además, destacaron que “es un ejercicio de responsabilidad, porque se han adquirido unos compromisos con los operadores a nivel mundial y nacional y no se pueden cambiar las reglas del juego de un día para otro, porque esto puede repercutir gravemente en la salud económica de los clubes y, sobre todo, en la credibilidad como liga”.