Un repaso a aquella época en la que viajar a Los Cármenes era un infierno para cualquiera. Así vivió esos tiempos la afición

“Allí estábamos ‘Requeté’ – un amigo – y yo en el Bernabéu, cuando pitó el árbitro el final. Nosotros nos levantamos del asiento y yo le dije a una pareja que había detrás de nosotros: ‘amigos, les acompaño en el sentimiento’ y van y me responden: ‘¡pero qué dice usted, si nosotros somos de Graná!’”. Así contaba siempre José Fernández “Pepito” su historia sobre la única victoria del Granada CF en el Santiago Bernabéu. Fue el 20 de enero de 1974 y el conjunto rojiblanco asaltó el feudo merengue por 0-1 con gol de Lorenzo. Explica José que su viaje a la capital no fue planeado. “Acabamos de trabajar la noche de antes y pensamos ‘¿vámonos a Madrid a ver el fútbol?’, y así lo hicimos. Mi mujer se quedó aquí con la niña, que estaba ‘chica’. Además ella estaba embarazada, así que no pudo venir”.

Natural de Jun, un pequeño pueblo cercano a la Ciudad Deportiva del Granada, Pepito, como lo conoce allí todo el mundo, nos cuenta que entre vecinos y amigos se las ingeniaban siempre para acudir al estadio a apoyar al equipo. “Eran otros tiempos. Antes no todo el mundo tenía cómo ir al campo aquí en el pueblo. Nos juntábamos unos cuántos, nos montábamos en el camión y todos a Los Cármenes. ¡Liamos una buena cuando le ganamos al Barça y al Madrid!”, recuerda con alegría Pepe, que actualmente regenta una cafetería en su localidad con la ayuda de su hija.

José guarda como oro en paño la colección de sus abonos y entradas de aquellas temporadas en las que pudo disfrutar del espectáculo que daban Porta, Luis Oruezábal “Chikito”, Aguirre Suárez, Fernández, Montero Castillo, Quiles… El Granada tenía una plantilla para recordar, y eso hace nuestro protagonista, que afirma que tiene muy claro quién será el encargado de guardar su preciado tesoro: “Los carnés, cuando llegue la hora, se los quedará mi nieto je, je”, cuenta mientras se ríe con mirada cómplice.

Memorias del ‘Matagigantes’ (II), GranadaCFWeb
Algunos abonos y entradas de aquellos tiempos. Foto: Alberto Rodríguez.

Un abono compartido

Partidos como el del doblete de Porta al Barcelona los vivió Antonio ‘el Richard’ en compañía de sus hijos. Bueno, de uno de ellos, porque entre sus dos varones mayores se turnaban el abono que la empresa para la que trabajaba le proporcionaba. “Yo les decía que en vez de pagarme ‘x’, me regalaran el abono. A los dos nos venía bien porque yo podía costearme el fútbol y ellos pagaban menos. A cambio yo llevaba la publicidad en el camión”.

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Aquel encuentro lo recuerda su hijo mayor, con quien además comparte el nombre, y que comenta que fue “flipante” ver cómo le ganaba el Granada al Barça, ya que “no es algo que fuera a ver todos los días”. De hecho, ‘Antoñín’ como le llama casi todo el mundo en su círculo, pensó que no volvería a ver algo así nunca una vez se consumó el descenso nazarí a Segunda en 1976.

Tanto Antonio como José, dos aficionados longevos del Granada, recuerdan lo que era el fútbol en aquella época. «Ahora llegas, pasas el abono por el torno y ya está. Nosotros teníamos un librillo con números y cuando ibas te recortaban el que correspondiera a esa jornada», dicen. Nos cuentan también cómo vivieron aquellas memorables victorias sentados sobre uno de esos característicos cojines usados para hacer más confortable la experiencia de sentarse en las gradas de hormigón. “Nosotros nos sentábamos, pero había gente que tenía que estar de pie”, comentan.

Memorias del ‘Matagigantes’ (II), GranadaCFWeb
«Teníamos un librillo con números y cuando ibas, te recortaban el que correspondiera a esa jornada». Foto: Alberto Rodríguez.

Pepito y ‘el Richard’, fieles granadinistas, quisieron transmitir ese sentimiento. Lo hicieron con sus hijos, pero sobre todo, lo hicieron con uno de sus nietos. Uno que nació hace ya veinte años de la unión de aquella niña pequeña que José tuvo que dejar en casa con su madre cuando partió hacia el Bernabéu y el hijo de Antonio que pensó que no volvería a ver una victoria nazarí frente a los grandes. Ese niño conoció al Granada viendo el ascenso a Segunda B con su abuelo paterno y creció escuchando historias de su abuelo materno como la de aquel improvisado viaje a Madrid. Hoy, con unas cuantas historias propias para contar y habiendo visto caer a los más grandes en Los Cármenes, ese niño escribe estas líneas en homenaje y agradecimiento a quienes le pintaron de rojiblanco el corazón.

 Gracias, abuelos. Con vosotros, como con este Granada, #SobranLasPalabras.