Familia. Esa es la palabra que mejor define a este Granada. Resulta esclarecedor ver cómo veintitrés futbolistas y todo un cuerpo técnico se unen día a día para luchar como un hermano mayor lucha por ver feliz a su hermano menor.

En este caso, el papel del pequeño de la casa lo encarna la afición; lo encarnamos todos y cada uno de los fieles de este equipo. Quizás por no haber alcanzado aún esa madurez que sí tiene la plantilla. Se puede decir que somos esos enanos que se piensan independizados recién cumplida la mayoría de edad, con la vida resuelta. Mientras, los del otro lado de la baranda del terreno de juego explican que eso no será así y que lo que viene por delante es muy duro.

Entiéndase la referencia a la ensoñación de un hipotético infante como símil para lo que muchos hemos sentido durante estos días por el liderato y los puestos europeos: algo llamado ilusión. Y es que desde la inocencia es imposible que no se te vaya la vista del objetivo. Por mucho que uno quiere ser consciente de que esto no es fácil, esa pizca de esperanza por hacer algo grande no va a desaparecer del corazón del granadinista.

No lo hará porque enfrente, o a su lado mejor dicho, tiene a su hermano mayor, a su referente. Ese que se ve como un héroe por la valentía y la pasión que le pone a todos sus quehaceres. Será por eso que cuando algo le sale mal, como hoy contra la Real y parece abatido, siempre tiene a su ‘enano’ listo para darle ánimos y recordarle que pase lo que pase seguirá siendo el mejor y que se siente orgulloso de él («orgullosos de nuestros jugadores»).

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El refranero español, sabio como ninguno, dice que de tal palo, tal astilla. Cómo no, esto es aplicable a estos dos hermanos hechos a imagen y semejanza de su progenitor, Diego Martínez. Un gallego enamorado de la Alhambra que un día se propuso formar la familia más unida que exista. Esa que se quiere y disfruta como nadie los momentos felices pero que, sobre todo, se apoye y arrime el hombro cuando desembarque la tristeza.

La de esta familia es una historia cuyo final es difícil intuir, lo que sí está claro es que está formada por dos hermanos muy unidos, hijos de la ciudad más bonita del mundo y un hombre con una fe indestructible en los suyos. Un hombre que ahora mismo sólo es superado por una persona en el mundo. Pero eso ya es otra historia…