Derrota del Granada en San Mamés en un partido marcado por la polémica. Raúl García y Yuri tumbaron con sus goles a los nazaríes

Esperaba la Catedral a un Granada deseoso de romper definitivamente el bache por el que pasa desde el partido en Getafe. Sin Diego Martínez en el banquillo, el equipo rojiblanco compareció al césped con los únicos cambios en la alineación de Martínez, Machís y Herrera, que sustituyeron a Germán, Vadillo y Azeez.

Cordero Vega esperaba impaciente el momento de ganar protagonismo y dio inicio al choque con su objetivo siempre en mente. Y sabe Dios que lo consiguió. Mucho antes de eso, el Granada avisó a su rival que no iba a poner las cosas nada fáciles. No se habían cumplido aún los primeros cinco minutos de juego cuando un globo de Montoro se le complicó a Unai Simón, que rectificó bien para arrebatarle el gol a Yangel Herrera.

Quini lo intentó con mucho peligro poco después, justo antes de que Rui Silva tuviera que empezar a emplearse a fondo. Con Yuri y Capa ganando altura y amplitud, el marcaje nazarí perdió en inferioridad. Ahí emergió Raúl García, villano por excelencia de todas las aficiones de España, un título por el que lleva trabajando mucho tiempo a duras penas. El ex del Atlético se sintió cómodo con el contacto, entre otras cosas porque, al igual que al resto de sus compañeros, se les permitió desde la primera falta – que bien pudo ser castigada con amarilla – de Dani García.

Avisó dos veces el navarro y otras dos Iñaki Williams, que siempre toparon con Rui Silva. Como el muro de Aguas Santas se resistía a romperse y dejar entrar el balón en su portería, Cordero Vega decidió que su oportunidad para brillar estaba ahí, en conseguir echarlo abajo. A falta de cinco minutos para el final del primer acto, los leones botaron un córner con barullo en el área. Barullo que terminó con el atacante pamplonica cargando contra Duarte, que topó con su compatriota y portero. El de Cascais respondió de la misma manera y el trencilla indicó pena máxima. El resto del equipo arbitral, acuciado por la injusticia de tener que estar a las tres de la tarde metidos en una sala sin comer, cambió el VAR por el bar y no rectificó al principal. O algo parecido tuvo que pasar.

▷ Leer  Soldado entra en el top 5 de goleadores españoles del siglo en ligas de Primera

Sí que estaban todos frente a la pantalla cuando Rui atajó el penalti para ver que el luso andaba medio centímetro adelantado de la línea. Repetición y gol incontestable del Athletic. Sin mucho más se acabó el primer tiempo.

Poca chispa tras la reanudación

Tras el descanso, el Granada quiso convertir su rabia por la injusticia en un torbellino de fútbol, aunque no pudieron llevar su plan a cabo. Machís quiso aparecer en alguna ocasión, aunque no pudo llegar a buen puerto con sus intentonas. También lo probó Puertas, que pese a las pocas opciones que tuvo para encarar, en todas consiguió zafarse de su marcador; una lástima que siempre acabara por el suelo.

Los de Diego Martínez – hoy de Raúl Espínola – se abrazaron a la estrategia que tantos buenos momentos les ha dado durante estos más de quinientos días para empatar, y ahí estuvieron las oportunidades para hacerlo, pero ni el desvío de Yuri primero ni los golpeos lejanos de Víctor Díaz y Machís inquietaron a Unai. Mientras, el Athletic buscaba la contra. Carlos Fernández reemplazó a Herrera y poco después Vadillo hizo lo propio con Soldado, buscando una reacción que no llegaba.

Lo que sí que llegó fue la sentencia en el minuto 80 tras un buen centro de Unai López que Yuri embocó a gol a un metro escaso de la línea de gol, y ahí murió el partido. Desde el gol hasta el pitido final, lo único reseñable fue la cartulina amarilla a Raúl García, reseñable porque parecía que estaba prohibido mostrársela, no por otra cosa.

Peleó por el gol con orgullo hasta el final el Granada, aunque Eteki se hizo un lío en la última jugada y su intentona quedó en nada. Quinta derrota en seis partidos de un equipo que, entre ‘pitos y flautas’, hoy se vio anulado por completo.