El colegiado confundió la identidad del infractor y dejó injustamente al Granada con un jugador menos

Corría el minuto 69 de partido cuando el colegiado del comité madrileño Valentín Pizarro Gómez expulsó a Germán por doble amarilla. Esta acción fue determinante en el transcurso del partido, ya que 6 minutos más tarde y con un jugador más en el campo, el Barcelona consiguió adelantarse en el marcador con un gol de Leo Messi.

Más allá de entrar en debates sobre si la entrada de Germán fue o no fue merecedora de tarjeta, apreciando nuevamente la jugada, se puede observar cómo el colegiado tras señalar la falta llama a Maxime Gonalons para mostrarle cartulina amarilla, ya que pensó en primera instancia que él fue el jugador que cometió la infracción. La reacción del francés fue de incredulidad, pidiendo explicaciones al colegiado. Al darse cuenta de que el centrocampista no era el infractor y ya con la tarjeta ya en la mano se predispuso a buscar a su señalado ante las acusaciones de Busquets y Rakitic, que señalaban con su dedo índice a Germán. Todo eso sucedió en apenas 8 segundos.

Ante esta observación, es muy probable que si Pizarro Gómez hubiese apreciado bien al verdadero infractor de la falta, no le habría mostrado la segunda amarilla a Germán y por lo tanto el Granada no se habría quedado con un hombre menos.