Victoria trabajada del Granada en el estadio del Tamaraceite. El conjunto rojiblanco avanza a los dieciseisavos de Copa del Rey

En medio de toda la polémica por el nuevo formato de la Supercopa de España, la competición del K.O tomó protagonismo en condiciones extrañas, disputándose en el fin de semana. Como si de un partido de liga se tratara, el Granada viajó hasta Canarias para medirse al Tamaraceite, un rival cuyo feudo era su mayor baza.

Quizás atenazados un poco por el latente riesgo de lesión, los futbolistas rojiblancos pisaron el artificial verde – que debido al caucho casi lucía de negro – del Juan Guedes siendo algo inferiores que los locales. Cierto es que las carácterísticas del partido tampoco daban para mucho más; aún así, el Granada no dudaron en mostrar sus virtudes al más puro estilo Diego Martínez: con mucho trabajo.

Poco antes de cumplirse el primer cuarto de hora, Antonio Puertas estuvo cerca de aprovechar el balón peinado que Soldado le sirvió en bandeja para abrir el marcador, aunque su remate se marchó por encima del travesaño de Robles. Contrariados por la ocasión perdida, la pareja valenciano-almeriense se lanzó con ahínco a ponerle final feliz al embrollo. Fue Soldado quien, en el minuto 20 realizó una jugada individual para dejar el balón a Puertas con música, esperando que el de Benahadux pusiera punto y final a la pieza de la mejor manera posible. Y vaya si lo hizo.

Con el 0-1 el Tamaraceite quiso buscar la épica; el Granada, defendiendo su valioso botín, hizo inútiles los intentos del cuadro canario, que durante toda la primera parte apenas tuvo un par de opciones para anotar. Una de esas fue el penalti que el colegiado señaló cerca del intermedio, y que Dani mandó a la madera. No suele ser el Granada de los que envidian a los demás, aunque en está ocasión Vadillo, quizás celoso por lo que acababa de acontecer en su área, aprovechó la pena máxima que el trencilla señaló a favor de los nazaríes en la siguiente jugada para imitar a su rival. Empate a penaltis que tocan la madera, victoria momentánea en el marcador.

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Antes de ir a vestuarios, una dura entrada al tobillo dejó fuera de juego a Aranda, que víctima del deleznable estado del césped, se marchó lesionado y sangrando por las quemaduras producidas por el césped. Y es que quién iba a poder imaginarse algo así antes de empezar el partido, ¿no? ¿Para qué disputar el partido en un campo decente?

Luchar para ganar

Ya con Köybasi sobre el terreno de juego, el Granada quiso controlar su ventaja con el objetivo de aumentarla en el caso de darse la oportunidad. La tuvo Soldado, que tras otra gran acción personal la cruzó demasiado delante del guardameta del Tamaraceite.

A raíz de eso, el partido no tuvo mucho aliciente. Nada por lo que mereciera la pena estar un sábado por la noche enfrente de la tele – en muchos casos el ordenador – para disfrutarlo. Es de esos que se ven por tres motivos: trabajo (como el que aquí escribe), ausencia de cualquier otro plan, o directamente masoquismo. Apenas una intervención de Aarón fue todo el bagaje ofensivo de la segunda mitad en el estadio Juan Guedes.

Si el objetivo no cumplido de la pasada eliminatoria para Diego Martínez fue el mantener al equipo sin lesiones, el técnico gallego pudo hoy resarcirse de ello, a pesar de la baja de Aranda, que esperará a poder incorporarse lo antes posible con su equipo, el Recreativo.

Con esto se llegó al final de un encuentro que deja a los granadinos con el dilema de todos los años: ¿realmente interesa la Copa? La respuesta parece clara con Diego al mando, y es sí, pues la escuadra rojiblanca no da un partido por perdido. Lo único seguro es que el Granada ya espera rival en los dieciseisavos.