Carlos Fernández celebra con rabia su gol en el último minuto. Foto: Pepe Villoslada/GCF

El conjunto de Diego Martínez consigue la victoria en el último suspiro tras una remontada épica

Con la resaca copera aún en mente, el Granada recibía hoy en Los Cármenes a un rival directo como el Valladolid. A blanquiazules y rojiblancos solo los separaban 4 puntos en la tabla clasificatoria. Diego Martínez probó con la famosa defensa de tres tomada por Víctor Díaz, Germán y Martínez, con Neva y Foulquier como carrileros. El partido comenzó algo frío para el espectador con el Valladolid poniendo en algún apuro al conjunto nazarí a la hora de sacar el balón. Sin embargo, el Granada no se achantó y dio un paso al frente. 

La ocasión más clara la tuvo en sus botas Carlos Fernández. El delantero sevillano pinchó con mucha calidad un caramelo enviado por Gonalons. Salisu, que andaba por allí muy atento, quiso amargar la fiesta a la parroquia rojiblanca, salvando bajo palos la vaselina de Carlos a Masip. Los nazaríes empezaron a tener más el balón. El Valladolid dio un paso atrás, aguardando en su propio campo para tener alguna contra. 

Como siempre, tuvo su protagonismo el colegiado Martínez Munuera. Hablar de las actuaciones arbitrales se va haciendo cada vez menos sorprendente en Los Cármenes y amonestó a Carlos Fernández y Diego Martínez por protestar. Sin embargo, no vio la mano de Olivas en una acción defensiva. Diego pidió a los suyos no desconcentrarse y Gonalons estuvo a nada de marcar. Saque de esquina botado por Vadillo que el galo remató mordido. Masip, muy atento, despejó a córner evitando el tanto rojiblanco. Así llegó el término de la primera mitad, un partido con un ritmo no muy alto, aunque las ocasiones más claras cayeron del lado del Granada.

Nada más empezar la segunda mitad, cuando algunos estaban más atentos de su bocadillo que del partido, llegó un nuevo aviso del cuadro granadino. Masip metió la mano arriba para evitar el tanto de Gil Dias, que se sacó un buen disparo desde la frontal. 
Avisó el Real Valladolid con un disparo de Ünal tras un pase filtrado de Óscar Plano que salvó prodigioso Rui Silva. Pero poco después llegó el jarro de agua fría, gol de un exgranadinista. Gol de Sergi Guardiola. El murciano puso un centro raso con mucho efecto y se acabó envenenado, tocó en el primer palo y el azar quiso premiar al conjunto vallisoletano.

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Remar a contracorriente

Eso tuvo que hacer el conjunto rojiblanco después de encajar el primer gol. Tras unos minutos de regulares después del primer gol con un Valladolid muy crecido. Movía ficha Diego Martínez y no se equivocó. Consiguió reestructurar el bloque. El Granada se lo empezó a creer y llegó el gol. Antonio Puertas remató con lo que pudo un centro de Machís. El balón entró, pero el colegiado Martínez Munuera, quiso añadir algo de emoción y se fue a revisar el gol a la pantallita después de varios minutos de desconcierto por una posible mano del almeriense en el tanto. Al final concedió gol y los nazaríes se vinieron completamente arriba. La locura se desató en Los Cármenes en el último minuto. Fede Vico se propuso volver a lo grande, y vaya si lo hizo. Centro con el exterior para que Carlos Fernández, revolviéndose de su marca pusiera el 2-1 en el luminoso. Éxtasis en la grada de Los Cármenes, que vio cómo su equipo tiró de casta una vez más y da un paso de gigante. Treinta y tres puntos.