Los alrededores del Nuevo Los Cármenes presentaban, una fecha más un aspecto inmejorable de fútbol, ganas e ilusión. Aunque ayer, fruto quizás de la duradera resaca del Día de los Enamorados se podía percibir un puntito más si cabe de felicidad en los aledaños del templo nazarí. Y en una fecha tan romántica, cómo no, los aficionados rojiblancos acudieron a la cita – unos con más tiempo que otros, para variar – con la esperanza de reencontrarse con un no tan viejo amor: Fede Vico, el que de aquí en adelante será ‘Herr’ Federico.

No era nada fácil el guión que se estaba escribiendo en el Zaidín a eso de la diez y media de la noche. Como ya es tradición, uno de los ex que hoy volvía vestido de violeta, había ajusticiado al equipo de Diego Martínez con un gol que pasó la línea de gol entre sollozos que amenazaban con despertar del sueño a la afición granadina.

Tuvo que ser a falta de unos veinte minutos y en mitad del desasosiego reinante en Los Cármenes ante la posibilidad de una derrota ante un rival directo cuando reapareciera él, el Señor (Herr) Federico. Si bien es cierto que por la delicadeza de sus maniobras podríamos darle el título en inglés – Sir -, la contundencia y el rigor prusiano con los que el califa sometió al Pucela son dignos de hacerlo al más puro estilo alemán.

El mazo de Vico no tardó en caer sin piedad sobre la medular vallisoletana en una primera jugada que levantó al público de sus asientos, devolviéndole la ilusión por la victoria. La zona de tres cuartos dejó el gris para recuperar el rojiblanco más puro. Y como no podía ser de otra manera, el empate no pudo llegar sino con el mediapunta cordobés siendo clave en la jugada, con una buena acción en la que fijó a dos rivales para dejársela a Machís. El venezolano puso un centro medido que Puertas remató con la parte posterior del hombro.

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Con Martínez Munuera a punto de llevarse el silbato a la boca, Vico tuvo tiempo aún para recoger un despeje del otro káiser del equipo, Germán, y servir un pase exquisito que Carlos Fernández convirtió en una obra de arte.

Pese a que el Granada aún espera a su Ángel, desde el túnel de las lesiones ya se vislumbra la luz al final. Una luz que ha aportado el regreso de Vico, de ‘Herr’ Federico.