El segundo de a bordo de Diego Martínez fue verdugo de los valencianistas la última vez que sucumbieron en la provincia. Fue en 2001 en el Municipal Pepe Poyatos de Guadix, cuando Espínola formaba parte del cuadro accitano como jugador

Es normal, tras cincuenta y un años sin disputar unas semifinales de Copa del Rey, que la alegría entre la afición granadinista alcance cotas insospechadas. Si bien es cierto que él desvía siempre el foco de atención hacia su equipo, la hinchada rojiblanca coincide en que el gran artífice de todo esto es Diego Martínez. Sin embargo, detrás del trabajo del gallego, se encuentran, entre otros, Raúl Espínola, su mano derecha y verdugo del Valencia en las dos últimas eliminaciones ‘chés’ en la provincia granadina del torneo del K.O.

Antes de que el Granada diera la campanada anoche a eso de las once menos cuarto, el cuadro albinegro ya sabía lo que era verse apeado de la Copa en este siglo en los alrededores de la ciudad nazarí. Fue en 2001, en el recién renombrado Municipal Pepe Poyatos de Guadix. Por aquel entonces, el Valencia llegó como subcampeón de Europa a visitar al modesto conjunto accitano, colista de Segunda B, en el que militaba Raúl Espínola.

El acta de aquel apartido. Espínola encabezaba el banquillo accitano con el dorsal número 12. Foto: Miguel Delgado.

‘Espi’ comenzó la memorable noche en el banquillo, aunque pudo disputar algo más de veinticinco minutos más los treinta de la prórroga. Ese día, tras el 4-4 final, el partido se fue a los penaltis, dejándolo todo en manos del azar. Angulo falló la última pena máxima y el Guadix eliminó al subcampeón de Champions en su estadio.

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Anoche, diecinueve años después, Raúl volvió a sentir lo que era eliminar al equipo de la capital del Turia en esta competición, a partido único y en su provincia; aunque esta vez como parte del cuerpo técnico del Granada CF.