Joaquín, granadino y aficionado del Athletic desde pequeño, nos cuenta cómo vivirá el partido entre los dos equipos que le tienen el corazón partido

La historia, caprichosa como nadie, ha vuelto a enfrentar a Granada y Athletic de Bilbao con la final de Copa del Rey como premio por la victoria, tal y como ocurriera en 1969. Aquel año, tan sólo unos meses después del choque copero, vino al mundo Joaquín, un hombre que tiene muy claro que su corazón es rojiblanco, aunque en estas fechas le asalta la duda de si es horizontal o vertical.

Este ‘león’, granadino de nacimiento, se unió pronto a la manada de San Mamés, cuando apenas era un niño. Lo hizo como probablemente lo haríamos todos los que pertenecemos o alguna vez lo hicimos a cualquiera de las familias del fútbol: siguiendo los pasos de su abuelo. «Antiguamente, el Athletic solía ser de los que ganaban siempre, un equipo copero por excelencia. A mi abuelo le gustaba mucho el ‘Bilbao’ y cuando me empezó a llamar la atención el fútbol, me uní a él», cuenta Joaquín. Desde entonces, su pasión por el club vasco no ha decrecido y porta desde hace años orgulloso su ‘txapela’.

Pese a su amor por los leones, nuestro protagonista siempre ha sentido un cariño inmenso por su tierra y lo que la representa. «Yo toda la vida he sido del Athletic, y el Athletic siempre está por delante, pero también he querido que ganara el Granada siempre. Es el equipo de mi ciudad», afirma.

En el último año, la pelea que libran en el corazón de Joaquín el rojiblanco horizontal y el vertical se ha ido igualando mayormente por dos razones; su hermano y el desempeño del equipo esta temporada. Aficionado al balompié, nunca había tenido la inquietud de acudir como rutina al estadio cada quince días, hasta que esta temporada surgió la oportunidad y, ayudado por su esposa, decidió que «si no fumo ni bebo, algún vicio tenía que tener». Y así se unió a su consanguíneo. Una vez pisó Los Cármenes, no hubo vuelta atrás. «Luchan todos juntos. Es algo muy bonito de ver«, relata maravillado por los hombres de Diego Martínez.

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Joaquín acudirá el jueves a Los Cármenes como siempre, a disfrutar de uno de los partidos de su vida y en el que tendrá «el corazón ‘partío». Alrededor, un día más, estarán sus vecinos de asiento, que volverán a preguntarle por su txapela, con la que acude al templo nazarí en numerosas ocasiones. «El jueves no me la llevaré porque siempre hay algún cafre suelto, pero seguramente los que siempre me ven con ella me preguntarán que por qué no la he traído», dice, orgulloso de una afición que «en su grandísima mayoría respeta y guarda un gran cariño hacia mi equipo, el Athletic». Cariño que por otra parte, según su experiencia en La Catedral del fútbol español, es recíproco. «Cuando estuve en San Mamés vi que el Granada es un club muy apreciado allí, por cuidar tan bien de Mikel Rico».

Un corazón partido y rojiblanco, GranadaCFWeb
Joaquín, con el busto de Pichichi en San Mamés. Foto: Joaquín Ballesteros.

Todo esto quedará entre paréntesis cuando el colegiado dé inicio a la contienda el próximo día cinco en el Nuevo Los Cármenes. Entonces se enfrentarán un Athletic que, en palabras del entrevistado, «se juega la temporada con la Copa» y un Granada que «no tiene nada que perder y mucho que ganar» en un partido para el que es difícil dar pronóstico. «Yo diría que 2-1, gana el Granada y pasa el Bilbao, pero a ver…» Lo que sí que tiene claro este hombre es que pase quien pase, la final tiene que ser contra la Real Sociedad, bien para vengar el 3-1 del derbi en Anoeta o porque simplemente la victoria de su Granada sabría mejor si es contra el eterno rival de su equipo de toda la vida.